León XIV defiende que la migración contribuye al "enriquecimiento mutuo de los pueblos"
Tenerife
En la última jornada de su visita pastoral a España, el papa ha visitado el centro de acogida Las Raíces, donde se alojan unos 700 migrantes llegados a Canarias en cayucos, y ha oficiado una misa en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
El papa León XIV ha defendido este viernes en Tenerife que la migración puede ser una ocasión de encuentro y "enriquecimiento mutuo entre los pueblos", al tiempo que ha pedido a las personas migrantes que se integren en las sociedades de acogida, aprendan la lengua, respeten las leyes y participen activamente en la vida común. En el último día de su viaje a España, el pontífice ha visitado el centro de acogida Las Raíces, donde se alojan en estos momentos cerca de 700 migrantes llegados a las islas por la Ruta Canaria, una de las más mortíferas del mundo.
Allí ha asegurado que "las migraciones tienen una palabra importante que decir" porque pueden favorecer el encuentro entre culturas y contribuir a una "civilización del amor". En un discurso pronunciado en francés para facilitar la comprensión de los residentes, en su mayoría procedentes de países como Senegal, Mali o Guinea, León XIV ha afirmado que "el amor de Dios no conoce fronteras" y ha recordado que "todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial".
Tras escuchar varios testimonios, ha aludido a los "corazones, heridos por tantas dificultades", pero también consolados por la solidaridad y la acogida recibidas. El papa ha animado a los migrantes "a ofrecer el tesoro de humanidad, de sueños y de cultura que han traído a estas islas" pero también "a estar abiertos a recibir aquello que se les brinda", subrayando la necesidad de vivir este intercambio con responsabilidad y pensando en las generaciones futuras.
Posteriormente, en la plaza del Cristo de La Laguna, León XIV ha participado en un encuentro con asociaciones y personas que trabajan por una acogida digna y la inclusión de la población migrante. Y ha pedido a las comunidades receptoras una acogida que respete la historia de quienes llegan, pero también ha exhortado a los migrantes a abrirse con confianza, aprender la lengua, conocer las costumbres, respetar las leyes y contribuir a la vida colectiva.
"La acogida abre la puerta", pero "la integración ayuda a cruzar el umbral", ha señalado el pontífice, quien ha advertido de que integrar no significa borrar la identidad de quien llega ni crear "mundos paralelos" sin contacto real. A su juicio, la dignidad reconocida como derecho "florece cuando se convierte en responsabilidad y deseo sincero de construir junto a los demás".
León XIV ha lanzado además una dura condena contra los traficantes de personas y quienes organizan rutas migratorias peligrosas. "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina", ha afirmado antes de exhortarles directamente: "¡Deténganse. Conviértanse!". El papa ha recordado también a quienes, tras llegar a destino, sufren un "naufragio silencioso" por "quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad", al subrayar que "integrar es impedir ese segundo naufragio".
El último acto de León XIV ha sido una misa multitudinaria en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, la segunda que ofrece en las islas tras la que presidió este jueves en el estadio de Gran Canaria ante 41.000 personas. Con esta celebración religiosa se pone fin a los siete días de visita pastoral a España del papa, que tomará esta tarde un avión de regreso a Roma en el aeropuerto de Tenerife Norte, donde será despedido por el rey Felipe VI.