El laborista Andy Burnham se convierte en el séptimo primer ministro británico tras el Brexit
REINO UNIDO
Asume el cargo tras la dimisión de Keir Starmer con la promesa de sacar a su país de la inestabilidad política y forjar una relación más estrecha con la UE.
El laborista Andy Burnham se ha convertido este lunes en el nuevo primer ministro del Reino Unido. Es el séptimo desde que el país abandonó la Unión Europea hace una década. El exalcalde de Mánchester releva a Keir Starmer, que consiguió hace dos años una arrolladora mayoría en las urnas, acabando con 14 años de gobiernos conservadores pero que ha acabado renunciando tras perder la confianza de su partido ante el hundimiento de la izquierda en las encuestas y el avance de la ultraderecha. Tras asumir el cargo, el nuevo primer ministro ha prometido a los británicos “el mayor cambio político en 40 años”.
Burnham fue proclamado el pasado viernes como nuevo líder del Partido Laborista y llega como primer ministro a Downing Street con la intención de culminar un periodo de fuerte inestabilidad política iniciado en 2010, cuando la llegada al poder de una coalición entre conservadores y liberaldemócratas rompió con décadas de alternancia entre los dos grandes partidos, el Conservador y el Laborista.
La situación se agravó tras el referéndum del Brexit de 2016, que aceleró la fragmentación del voto y el auge de nuevas fuerzas populistas. El entonces primer ministro David Cameron (2010-2016) dimitió tras la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio, que convocó para aplacar al sector euroescéptico del Partido Conservador.
Tras un mandato marcado por la austeridad posterior a la crisis financiera de 2008, su decisión de someter la permanencia en la Unión Europea a consulta abrió una de las mayores crisis políticas de las últimas décadas en el país.
Theresa May (2016-2019) sucedió a Cameron tras imponerse en las primarias internas del Partido Conservador como candidata de consenso para ejecutar el Brexit, pero perdió la mayoría absoluta al convocar elecciones anticipadas en 2017. Su Gobierno quedó bloqueado por las dificultades para aprobar en el Parlamento el acuerdo de salida negociado con Bruselas y, tras varias derrotas parlamentarias, acabó dimitiendo al no lograr sacar adelante su estrategia de ruptura con la UE.
Boris Johnson (2019-2022) llegó a Downing Street con la promesa de culminar el Brexit con una separación más radical que la propuesta por May y logró una amplia mayoría conservadora en las elecciones generales de 2019, que permitió completar la salida de la UE en 2020. Su mandato estuvo marcado también por su controvertida gestión de la pandemia de covid-19 y terminó debilitado por los escándalos, especialmente el Partygate -las fiestas celebradas en oficinas gubernamentales durante el confinamiento-, que desencadenó una crisis interna y acabó forzando su dimisión.
Su sucesora fue Liz Truss (2022), que protagonizó el mandato más breve en la historia británica, tras convertirse en líder conservadora en unos comicios internos y en primera ministra el 6 de septiembre de 2022. Su plan económico, basado en grandes recortes fiscales sin respaldo de ingresos, provocó una fuerte reacción de los mercados y la pérdida de confianza de los diputados conservadores, precipitándose su dimisión solo 49 días después de asumir el cargo.
Y tras otras elecciones en el Partido Conservador, Rishi Sunak (2022-2024) sustituyó a Truss con el objetivo de estabilizar la economía y recuperar la credibilidad de los 'tories' ante el sector financiero. Aunque logró reducir parte de la inflación y completar acuerdos derivados del Brexit, no consiguió revertir el desgaste conservador, que culminó con una histórica derrota del partido en los comicios generales del 4 de julio de 2024.
Los laboristas regersaron a Downing Street con Keir Starmer (2024-2026) y su rotunda mayoría absoluta, poniendo fin a catorce años de gobiernos conservadores. Sin embargo, varias decisiones impopulares y sus dificultades para conectar con el electorado, reflejadas en una fuerte caída en las encuestas, fueron debilitando su liderazgo hasta perder la confianza de su grupo parlamentario, especialmente tras los malos resultados en las elecciones locales y regionales del pasado mayo.
Andy Burnham ha sido elegido líder laborista en unos comicios internos sin rival y asume el cargo de primer ministro con el reto de dar un nuevo rumbo a su partido y aprovechar su mayoría absoluta para impulsar una agenda económica orientada a reducir las desigualdades.
Ha prometido descentralizar competencias para fomentar el crecimiento regional, aumentar el papel del Estado en sectores estratégicos y aplicar medidas para aliviar el coste de la vida, como la reducción de la factura energética, aunque su margen de actuación estará limitado por el compromiso de respetar las reglas de disciplina fiscal.
Tras recibir formalmente el encargo de formar gobierno por parte del rey Carlos III, Andy Burnham ha iniciado la formación de su equipo de Gobierno, con un tono continuista en consonancia con su predecesor, pues recicló buena parte de los ministros con cambios en sus carteras.
En su primer discurso como primer ministro, Burnham prometió para el país "los mayores cambios en los últimos cuarenta años", así como un plan de acción de diez años que, entre otras cosas, pondrá el foco en aliviar el costo de la vida, en cambiar el sistema educativo, en construir más vivienda subsidiada y todo ello "al respetar la disciplina fiscal" y los compromisos en defensa con los socios internacionales.
Este último punto lo ratificó con el primer nombramiento de su nuevo Gobierno: el de John Healey para hacerse cargo de la cartera de Economía, sobre la que había más expectación.
Healey fue ministro de Defensa en el Gobierno de Starmer hasta el pasado 11 de junio, cuando anunció por sorpresa su renuncia, precisamente por discrepancias con el ex primer ministro y el Tesoro británico por la "insuficiente" financiación para el plan de inversión en defensa.
En su carta de dimisión, Healey aseveró que Starmer y su predecesora al frente de Economía, Rachel Reeves, habían sido "incapaces" de financiar un gasto militar a la altura de las amenazas que enfrenta el Reino Unido. Por ello, su nombramiento anticipa un incremento en la partida del Presupuesto destinada a Defensa, pero también abre un interrogante: ¿De dónde sacará el dinero?
Como ministro de Exteriores Burnham ha escogido a Ed Miliband, exlíder laborista entre 2010 y 2015, titular de Energía con Starmer en el gabinete anterior, y quien tendría una sensibilidad más progresista.
En su primer día como primer ministro, Burnham también ha mantenido conversaciones con otros líderes mundiales: por orden, la primera llamada ha sido con el presidente estadounidense, Donald Trump; seguido del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien le ha reafirmado que "no habrá absolutamente ningún cambio" en el apoyo del Reino Unido a Ucrania.
Por último, habló con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a quien le expresó su intención forjar una relación "más estrecha y ambiciosa" con la Unión Europea (UE) y la emplazó a volver a programar la cumbre bilateral Reino Unido-UE, que estaba prevista esta semana, para finales de año.