Estados Unidos cierra un acuerdo con Venezuela para explotar su petróleo
Durante 25 años
La administración Trump se hace con más del 20 por ciento de las reservas de crudo venezolanas.
Estados Unidos ha cerrado un acuerdo con las autoridades interinas de Venezuela por el que se hace con el control de la quinta parte de las reservas de petróleo venezolano. En su red social el presidente norteamericano, Donald Trump, ha dicho que se trata de un pacto "histórico" que le asegura el control de 17 yacimientos y de más de 65.000 barriles de crudo.
Según Trump, esto abaratará el precio de la gasolina. Un optimismo que ha pasado por alto el deterioro de la infraestructura petrolera del país caribeño, que requiere tiempo y dinero antes de que se pueda obtener un mayor rendimiento.
Para la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, es también un buen acuerdo que, según asegura, traerá inversiones que mejoraran la economía de su país. Rodríguez ha anunciado este domingo los detalles del acuerdo petrolero suscrito con Estados Unidos, el cual tendrá una vigencia de 25 años y mantendrá la soberanía sobre sus recursos naturales.
Según ha explicado la mandataria en un llamamiento oficial, el acuerdo entre ambos países ha sido suscrito por un total de "25 años" y contemplará "el desarrollo de 17 campos estratégicos" con un objetivo de producción "superior a 1.5 millones de barriles diarios". Asimismo, Rodríguez ha asegurado que el pacto alcanzado con la Casa Blanca desembolsará un total de casi 210.000 millones de dólares (unos 193.000 millones de euros) al Estado venezolano, según estimaciones de la propia presidenta encargada.
"Todo esto que permitirá apalancar la recuperación del país y avanzar en las mejoras que todos los venezolanos queremos, necesitamos y merecemos. Por eso, escogimos el camino de la diplomacia con los Estados Unidos de América, para transformar nuestras diferencias en cooperación", ha resaltado.
De esta manera, la presidenta encargada ha querido tranquilizar a los ciudadanos venezolanos asegurando que su país "conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos", mientras que el pacto ofrece retomar la capacidad operativa de una industria "duramente golpeada por las sanciones".