La dimisión de Liz Truss reabre la lucha por el poder en el Partido Conservador británico
Reino Unido
La renuncia de la primera ministra más breve de la historia británica, con solo 44 días en el cargo, agrava la crisis política que atraviesa el país.
Entre los favoritos está el anterior jefe de gobierno, Boris Johnson, a quien Truss contribuyó a hacer caer.
Terremoto político en el Reino Unido. La primera ministra, Liz Truss, ha dimitido tan sólo 44 días después de tomar posesión de su cargo. Es la jefa de Gobierno británico más breve en toda la historia. Su sustituto o sustituta saldrá la semana que viene de una elección interna dentro del partido.
"Reconozco que, dada la situación, no puedo cumplir el mandato para el que fui elegida por el Partido Conservador. He hablado con su majestad el rey para decirle que renuncio como líder del Partido Conservador", dijo este jueves Truss en un breve mensaje a las puertas de su residencia en el 10 de Downing Street.
Truss perdió su autoridad cuando tuvo que dar marcha atrás a la bajada masiva de impuestos que anunció nada más llegar al poder y que hundió el valor de la libra. Aunque cesó a su ministro de Economía, Kwasi Kwarteng, para sustituirlo por el moderado Jeremy Hunt, y pidió perdón a los diputados conservadores y al electorado británico, no ha podido recobrar el apoyo de su partido.
La formación realizará ahora otras primarias y espera tener un sucesor para Truss el próximo viernes 28. Según las últimas encuestas, la mayoría de los conservadores elegirían a Boris Johnson otra vez.
En la lista de favoritos para suceder a Truss figura también el exministro de Economía, Rishi Sunak, con gran respaldo entre los diputados conservadores, y la líder conservadora en la Cámara de los Comunes, Penny Mordaunt, tercera en las primarias "tories" del pasado verano.
El líder del Partido Laborista, Keir Starmer, en la oposición, ha pedido la convocatoria de elecciones anticipadas. "El Partido Conservador ha demostrado que ya no tiene mandato para gobernar. Después de 12 años de fracaso conservador, el pueblo británico se merece algo mucho mejor que esta puerta giratoria del caos", ha afirmado Starmer en una declaración.