Consumo exige un sello de garantía para la venta de mascarillas higiénicas
nueva normativa
Da un mes de plazo para cumplir con la nueva normativa
Por ejemplo, que vengan en un envoltorio cerrado y que filtren como mínimo el 90% de las partículas
La etiqueta tiene que indicar cuántos lavados admite sin perder sus propiedades protectoras
Las mascarillas con lectura labial, dificultad psicomotriz e infantiles tienen otras obligaciones
El ministerio de Consumo ha endurecido la normativa para garantizar la calidad técnica de las mascarillas higiénicas. Las de tela seguirán siendo válidas, pero solo si pasan el examen de un laboratorio acreditado que certifique sus cualidades. Los laboratorios que incumplan la orden se enfrentan a sanciones que pueden implicar su cierre durante cinco años.
Las nuevas medidas entrarán en vigor dentro de un mes. Ese es el margen de tiempo que tienen fabricantes y comercializadoras para regular la calidad de sus mascarillas. Para que sean calificadas de higiénicas tienen que cumplir unos requisitos: deben ir envasadas, con el certificado UNE que acredita su control en un laboratorio, indicar la capacidad de filtración y el número de lavados que admiten.
Para las mascarillas que tengan partes destinadas a permitir la lectura labial y no faciliten el paso del aire inhalado o exhalado, se permite que la eficacia de filtración de partículas indicada no se refiera a esas zonas, siempre que se indique en la propia etiqueta. Deben cumplir con otros requisitos adicionales como permitir una visión nítida y sin empañamiento, que aseguren que el producto no obstruye la respiración y deberá indicarse en la etiqueta si hay efecto distorsionador del habla.
En el caso de mascarillas higiénicas destinadas a personas con discapacidad, deberán contar con elementos ajustables con velcros a la cabeza para evitar rozaduras detrás de las orejas, con adaptadores, o con cualquier otro elemento que facilite la autonomía de las personas con dificultades psicomotrices.
Para las mascarillas infantiles, el etiquetado debe reflejar la edad aproximada de uso, en función de los datos antropométricos de la población española, así como la indicación: "Advertencia: Utilizar bajo la supervisión de un adulto".
A nivel europeo, no hay unidad de criterio sobre qué mascarillas se deben utilizar. Alemania ha prohibido las de tela en espacios públicos, Francia exige para las escuelas las que filtran un mínimo del 90%. La UE insiste en que no hay certeza científica que recomiende el uso exclusivo de las FFP2 o las quirúrgicas. Para personas sanas y sin contacto con el virus las higiénicas son válidas; incluidas las de tela con garantías certificadas.