Unos 5.000 migrantes permanecen en Ceuta deambulando sin rumbo
ENTRADA MASIVA
Las fuerzas de seguridad buscan a los rezagados que se resisten a volver. La vertiente más dramática de la crisis se concentra en las naves del Tarajal, un espacio desbordado de menores no acompañados, mujeres y personas en situación de extrema fragilidad.
La tensión se palpa en las calles de Ceuta mientras la ciudad autónoma intenta recuperar paulatinamente el pulso y la actividad cotidiana. La imagen del día deja un contraste evidente entre los establecimientos comerciales que vuelven a abrir sus puertas tras jornadas marcadas por la incertidumbre y el temor generalizado de la población, después de la entrada masiva e irregular de migrantes, cifrada entre 50.000 y 60.000.
A pesar de que el Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, ha comunicado que la gran mayoría de los migrantes ya ha retornado a Marruecos tras agradecer la colaboración de las autoridades del país vecino e informar sobre la instalación de una barrera de contención marítima, la realidad en las calles revela una situación compleja. Se estima que cerca de 5.000 personas permanecen aún deambulando o escondidas en distintos puntos de Ceuta, resistiéndose a regresar.
El sector comercial refleja perfectamente este clima de cautela y necesidad. Si bien durante la jornada previa las fuerzas policiales recomendaron bajar las persianas para facilitar las intervenciones de seguridad, la indicación actual es reanudar la actividad económica. "Ayer nos decían que ayudáramos a la policía, que tenía mucho trabajo y que cerráramos y que era más fácil para dejarlos trabajar, y hoy nos piden lo contrario. Ahora mismo ya tranquilos, ayer muy preocupados, incluso con miedo, porque no sabes tú qué es lo que te puedes encontrar, pero es que la vida debe de seguir funcionando", relatan comerciantes de la zona.
La vertiente más dramática de la crisis se concentra en las naves del Tarajal, un espacio desbordado donde las fuerzas de seguridad trasladan a los perfiles más vulnerables. El recinto se encuentra totalmente lleno de menores no acompañados, mujeres y personas en situación de extrema fragilidad. Los acogidos aguardan respuestas en medio de una profunda incertidumbre, preguntando constantemente si serán derivados a centros de acogida o devueltos a Marruecos, mientras intentan sobrellevar los días en unas instalaciones equipadas con servicios básicos de acondicionamiento y baños.
En paralelo a la asistencia humanitaria de obligado cumplimiento, el Ejército, la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Local han desplegado un operativo conjunto que peina la ciudad para localizar a quienes continúan ocultos. Mientras en el lado marroquí decenas de autobuses fletados por las autoridades despejan la zona fronteriza y las tentativas de cruzar a nado han descendido de forma drástica, la tragedia marítima sigue dejando un balance devastador. El mar continúa devolviendo cadáveres a la costa, con estimaciones que hablan de hasta 67 personas fallecidas en su intento por alcanzar el litoral español.