Más de 1.300 desaparecidos, entre ellos 4 españoles, en la devastadora riada de Nepal
TRAGEDIA EN NEPAL
Exteriores confirma que hay 4 españoles desaparecidos y no se descarta que haya más. El número oficial de fallecidos es por ahora de 165. El gigantesco deslizamiento que ha provocado la riada es, al parecer, consecuencia de un colapso glaciar por el cambio climático.
Las autoridades de Nepal elevaron este jueves a 826 la cifra de personas desaparecidas tras la riada en la frontera con Tíbet, entre ellas 466 extranjeros, según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), dependiente del Ministerio del Interior nepalí.
A este último recuento se suman los 3 fallecidos y 558 desaparecidos reportados en el lado chino de la frontera, en el condado tibetano de Gyirong, lo que eleva el total provisional a nivel transfronterizo a 168 muertos y cerca de 1.400 desaparecidos, a la espera de datos consolidados formalmente entre Katmandú y Pekín.
El organismo nepalí de emergencias incluye entre los desaparecidos a 579 turistas (entre 466 extranjeros y 113 nepalíes reportados por la Junta de Turismo).
El cómputo oficial en territorio nepalí eleva además a 165 la cifra total de cadáveres recuperados a lo largo de los valles anegados por los que pasa el río Bhote Koshi, que arrasó localidades enteras, puentes y carreteras cuando se desbordó el miércoles por la mañana.
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, se ha desplazado a la zona del desastre para supervisar sobre el terreno las tareas de socorro, la atención a los heridos y la distribución de ayuda de emergencia, mientras más de 7.400 efectivos de la policía y el ejército continúan desplegados en las labores de búsqueda.
COLAPSO GLACIAR
Los sismógrafos detectaron a las 8.37 de la mañana del miércoles hora local (4.52 en la España peninsular) una fuerte señal en el Himalaya, la cordillera más alta del planeta y hogar del Everest. En un primer momento, el Servicio Geológico de Estados Unidos la identificó como un terremoto de magnitud 4,4, pero la reclasificó posteriormente como el rastro sísmico de un gigantesco deslizamiento. Un análisis adicional de las estaciones sísmicas cercanas, las ondas de largo periodo y las imágenes de satélite llevó al organismo a concluir que la señal correspondía “en realidad a un colapso glaciar y un flujo de escombros”, que provocaron después “impactos catastróficos río abajo”. Siete minutos después, según el sello horario de las grabaciones, una enorme masa de agua, barro y rocas alcanzó el paso tibetano de Gyirong.