La patronal Exceltur cree que la percepción de nuestro país como destino seguro supondrá un aumento de los viajeros.
Provincias como Huelva podrían beneficiarse especialmente de ese efecto.
Pero también advierten del impacto del encarecimiento de la energía y de la gran preocupación ante la posibilidad de que el conflicto se alargue.
La patronal española del turismo cree que la guerra en Oriente Próximo impactará de manera positiva en el sector. Nuestro país se podría convertir en receptor de los miles de turistas que tenían pensado viajar este verano a la zona del conflicto. Pero también confirma subidas de precios por el encarecimiento de la energía y un menor consumo.
La patronal Exceltur cree que la percepción de España como refugio logrará el trasvase de viajeros, extranjeros y nacionales, que tenían previsto destinos como Turquía, Egipto o los países del Golfo Pérsico. Y le ha puesto cifra: 4.239 millones de euros, incrementado las previsiones iniciales en una décima. Dentro de España, Andalucía y provincias como Huelva, podrían verse beneficiadas por esta circunstancia.
Luis Arroyo, presidente del Consejo Turismo FOE, habla de la búsqueda de seguridad por parte de los turistas y señala que "Huelva ofrece ese requisito".
Eso contemplando un escenario de conflicto bélico con una duración limitada y acotada territorialmente. El vicepresidente ejecutivo de Exceltur, Óscar Perelli, reconoce la preocupación del sector porque "esto no sea así. Estaríamos en un contexto de una extraordinaria complejidad", augura.
Al impacto positivo de la guerra sobre el turismo en España, el sector resta el negativo: 4.045 millones de euros. Son las pérdidas previstas por el encarecimiento de la energía, que hará subir los precios, y por la contracción en el consumo. ]]
En una rueda de prensa el vicepresidente ejecutivo de Exceltur y el director de Proyectos Estratégicos, Carlos Romero, han destacado que pese a la inestabilidad el sector crecerá en España en torno a un 2,5 %, algo por encima de su anterior proyección por ese impacto neto ligeramente positivo.
En un escenario de guerra en Oriente Medio corta y acotada territorialmente, la estimación de la alianza recoge que la percepción de España como destino refugio añadirá 2 puntos de PIB turístico al crecimiento de 2026 (4.239 millones de euros), que compensará en buena medida el efecto de pérdida de 1,9 puntos (4.045 millones) asociado a los impactos económicos sobre los viajes y el gasto turístico.
La zona de conflicto en Oriente Próximo y su área de influencia del Mediterráneo Oriental es un destino turístico de relevancia, que en 2025 visitaron 181 millones de turistas, de los que 46,9 millones procedían de mercados europeos. Una parte de ellos, que no cuantifica Exceltur, podría recalar en España.
No obstante, si ese escenario de guerra corta no se produjera, la preocupación sería "extrema", ha dicho Perelli. El mejor desempeño en España viene de la mayor incidencia que tendrá la posible recepción a corto plazo de turistas (extranjeros y nacionales) a destinos españoles por la mayor seguridad percibida. Ese efecto será mayor que la contracción del consumo turístico por la subida de precios, de tipos de interés y otros efectos económicos de segunda ronda derivados de la inestabilidad geopolítica.
Se registrarán menores llegadas de turistas procedentes de Asia, que hacen escalas en los grandes 'hub' (centros de distribución del tráfico aéreo) de Oriente Próximo, lo que supondrá unos menores ingresos por unos 400 millones de euros. Por contra, los viajeros procedentes de América Latina y de Estados Unidos siguen creciendo con fuerza.
Perelli ha destacado que las empresas turísticas están preocupadas por el crecimiento de los precios, especialmente en los combustibles, y su impacto en los márgenes de las empresas.
No obstante, ha valorado el paquete aprobado por el Gobierno de reducción de impuestos sobre las gasolinas.
El mayor impacto positivo de la inestabilidad se producirá en los meses de verano, para los que Exceltur detecta aumentos de reservas desde los mercados internacionales, aunque uno de los principales emisores, Alemania, continúa acusando la debilidad de su economía.
El año ha empezado en España caracterizado por la fortaleza de la demanda y las ganas de viajar, que se han traducido en un crecimiento real del PIB turístico del 2,1 % y de las ventas de las empresas del 4 % en el primer trimestre.
La mejora de ingresos va a acompañada de un fuerte aumento de costes operativos, entre los que destaca la subida del 9 % en el petróleo, del 8,1 % en la energía y del 7 % en los suministros, derivados no solo de la guerra sino también de las condiciones climáticas adversas y de las incidencias en la conectividad ferroviaria.
En el segundo trimestre crecen más las ventas a españoles y las reservas en hoteles -mejor en el vacacional que en el urbano- y las empresas de ocio, mientras que agencias de viajes y compañías de transporte están más expuestas a los efectos del conflicto, por la caída de las reservas de larga distancia, sobre todo hacia Asia.