Acaba la campaña más polarizada de los últimos años

Acaba la campaña electoral planteada como se esperaba: con dos bloques perfectamente definidos pugnando por hacerse con la mayoría.

En un lado, PP, Ciudadanos y Vox. En el otro PSOE y Unidas Podemos.

No es la única opción pero así han querido plantearlo los partidos. 

26 abr 2019 - 00:00

Se acaba la campaña más polarizada que hemos visto en los últimos años. El escenario político está partido en dos: derecha e izquierda. PP, Ciudadanos y Vox, por un lado, PSOE y Unidas Podemos, por otro. La seguridad de que los tres partidos de la derecha pactarán "a la andaluza" si tienen mayoría absoluta y la seguridad también de que PSOE y Unidas Podemos harán lo propio, ha dibujado una campaña partida en dos. 

En este sentido, los discursos han ido a apuntalar esta impresión. En el caso del PP, no hay dudas. Pablo Casado ha acentuado el discurso con muchos puntos en común con Vox que ya venía haciendo y que remataba el último día de campaña abriendo la puerta a que la formación de ultraderecha entre en un hipotético gobierno de derechas.

El popular ha compaginado esta versión "verde" con sus ataques permanentes al candidato a la reelección por sus supuestos pactos con "independentistas y terroristas". De hecho, llegó a acusar al presidente del Gobierno de preferir “las manos manchadas de sangre que las manos pintadas de blanco”, en referencia al apoyo que habría buscado de EH Bildu para aprobar los últimos decretos del Gobierno. Eso fue cuatro días antes de que se iniciase la campaña pero fue tan sonado, que los socialistas se lo han recordado casi cada día. 

En este punto, el de Cataluña, el color del discurso de Casado ha sido más bien "naranja", ya que el candidato de Ciudadanos ha hecho de este punto su mantra electoral y de nada le ha servido el continuo "no es no" de Sánchez a independencia, a referéndum y a pactar con los lazos amarillos.  

Tan duro ha sido el discurso de Rivera en este aspecto (recordemos que Ciudadanos nació en Cataluña y fue en las autonómicas la fuerza más votada) que ha servido para acentuar el "cordón sanitario" que le puso al PSOE y negar así, una y otra vez, que vaya a hacer presidente de nuevo a Pedro Sánchez por su política sobre el conflicto. De nada le han valido los reproches del socialista que ha subrayado cómo un partido liberal no vete antes a un partido de extrema derecha como Vox.

El plan de Pedro Sánchez ha sido arriesgar poco durante la campaña. Pocas entrevistas y un sólo debate, aunque ésto le saliera por la culata cuando se vio obligado a acudir también al segundo, después de un lío monumental que, por suerte, le pilló en Viernes Santo, donde todo se suaviza. Y un discurso dirigido, permanentemente, a pedir el respaldo del electorado y, sobre todo, una amplia movilización. Un sólo voto será crucial para evitar un gobierno de la derecha. Contrastar la estrategia del no a su persona y su partido con la política de avances y recuperación de derechos que propone, ha sido otro de sus pilares. 

No obstante, y aunque las encuestas le dan un importante aumento, parece que Sánchez no podrá gobernar solo. Los tiempos de las mayorías absolutas acabaron hace rato. Y la opción es Unidas Podemos. Pablo Iglesias está dispuesto al pacto y Pedro Sánchez también. Pero tienen que sumar. Lo que sí parece claro es que Iglesias ha hecho la campaña más propositiva de todas. Y eso se vio en los debates, sobre todo en el segundo. Esta última semana le ha servido al líder morado para echar tierra sobre sus problemas internos que llevaron, sin ir más lejos, al histórico Íñigo Errejón a abandonar su candidatura y sumarse a la alcaldesa de Madrid. Todo un "palo" para la formación. 

A lo que no responde Sánchez claramente, a pesar de la reiterada sospecha de Iglesias, es a si está dispuesto a pactar con Ciudadanos si suman. Todo lo más se ha excusado diciendo que es Ciudadanos y su cordón sanitario quienes impiden ese hipotético pacto. Aunque la pregunta quizá sea si Rivera dará marcha atrás y, si los malditos números salen, empujará a Sánchez a la Moncloa. 

¿Y Vox? A lo suyo. A sus actos multitudinarios. A su escasez de entrevistas en medios no afines. A vetar a periodistas de esos medios. A no participar en debates, el de candidatos por orden de la Junta Electoral. Los de Canal Sur, por decisión propia. Lo suyo son las redes. Y en su discurso, críticas a Sánchez, críticas al "frente popular" y señalar la "cobardía" del PP. Santiago Abascal ha llamado una y otra vez a recuperar la Españá de Isabel la Católica y la grandeza de un país unido. Pero nada de pactos. Aunque en Andalucía ayudaron a investir al popular Juan Manuel Moreno. La incógnita es si darán el "sorpasso" y adelantarán al PP como dicen algunos y temen otros. 

Este domingo, no parece haber más opciones: ¿izquierda o derecha?

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