Mariano Haro, el corredor incansable

Cuando colgó las zapatillas, había reunido una copiosa colección de trofeos a base de ganar carreras por toda España.

27 títulos de campeón nacional (11 de cross, 9 de 10.000, 5 de 5.000, 1 de 3.000 m obstáculos y 1 de gran fondo).

29 May 2020

La gloria deportiva sólo se alcanza con triunfos, pero también hay grandeza para quienes rozan reiteradamente la victoria. Mariano Haro, pionero del gran fondo español que este miércoles cumple 80 años, lo hizo cuatro veces consecutivas en el Cross de las Naciones, antecedente del Mundial, y por ello su nombre adquiere honores de leyenda.

El León de Becerril de Campos, un “front runner” de otros tiempos, de aquellos que sienten sobre la nuca el resuello del enemigo que se dispone a batirlo, no vino al mundo en esta localidad palentina, pero en ella se crió y se hizo atleta.

Ahora, recuperado de un ictus que sufrió el pasado año, ha declinado conceder una entrevista, aunque tal vez, como ocurre cuando la edad raya en los 80, recuerde con nitidez los tiempos en que cazaba perdices a la carrera y recorría a diario, ida y vuelta, los 16 kilómetros que separan Becerril de Palencia.

Un entrenamiento natural, pero exhaustivo, tan racial como el de Federico Martín Bahamontes trepando con su bicicleta por las duras rampas de Toledo.

Desde aquella época hasta su retirada en 1980, cuando una lesión de rodilla le impidió, con 39 años, asaltar el récord del mundo de 10.000 de veteranos, Mariano Haro describió una órbita que alcanzó su cenit entre 1972 y 1975: cuatro años seguidos en los que acarició la gloria en el Cross de las Naciones sin llegar a alcanzarla. Siempre hubo alguien que se la arrebataba en el último momento.

Cuando el Mundial de campo a través recaló por última vez en España (Punta Umbría, 2011), el cuatro veces subcampeón mundial, invitado por los organizadores, recordó, en declaraciones a EFE que, en materia de cross, “a partir de 1981 se fastidió el color blanco”.

Curiosamente, aquél año ganó todavía un atleta de raza blanca, el estadounidense Craig Virgin, pero el título por equipos fue para Etiopía y desde entonces África no ha dejado escapar una sola victoria por conjuntos.

“En el Mundial de cross siempre ha participado lo mejor que hay en el mundo, y en mi época también estábamos los mejores. Me ganaba siempre uno que no era el que había sido campeón el año anterior, pero ahí queda la historia”, aceptaba con resignación.

Para Mariano Haro, en su época “había más emoción, pero todo cambió en el hipódromo de Madrid”, aquel 1981. Rememora: “Iban ocho africanos, kenianos o etíopes, que se equivocaron. Les faltaba una vuelta, no se habían dado cuenta, pero se recuperaron, dieron la vuelta que les quedaba y aún así quedaron los primeros. A partir de ahí se fastidió el color blanco”.

Cuando colgó las zapatillas, había reunido una copiosa colección de trofeos a base de ganar carreras por toda España y 27 títulos de campeón nacional (11 de cross, 9 de 10.000, 5 de 5.000, 1 de 3.000 m obstáculos y 1 de gran fondo). Y en los Juegos Olímpicos la gloria le pasó bien cerca dos veces: fue cuato, a un peldaño del podio, en la final de 10.000 en Munich 72, con récord de España incluido, y sexto también en 10.000 en Montreal 76.

Su último récord, en 1977, fue el de las 100 vueltas (10 kilómetros) a una plaza de toros, la de Tolosa, en una modalidad practicada por los corricolaris vascos. Terminó en 29 minutos y 37 segundos y su marca permaneció intacta hasta el 27 de marzo de 2011, cuando el bahrainí Ali Hassan Mahboob se la quitó en el coso de Azpeitia.

El León emprendió una carrera política que le llevó a ser alcalde de Becerril entre 1979 y 2003 y desde entonces, como suele decir, es “un jubilado más” que trata de mantenerse activo mediante la caza y la pesca, disfrutando de su otra gran pasión, la naturaleza.

Mariano Haro, leyenda viva del deporte español, ha tenido un gran reconocimiento social. Tiene calles a su nombre en diversas localidades de Murcia, Toledo, Córdoba o Sevilla, entre otras provincias, y presta su fama a los polideportivos de Becerril y Palencia.

Aunque nacido en Valladolid, Haro, miembro del club palentino -no menos legendario- Educación y Descanso, es el pionero de una saga de grandes atletas palentinos, que empezó nutriéndose de fondistas. A su estela brotaron Santiago de la Parte, Cándido Alario o Ana Isabel Alonso. Luego llegaron los mediofondistas: Isaac Viciosa, Marta Domínguez, Angelines Rodríguez, y por último los velocistas, con Óscar Husillos.

Ninguno de ellos disfruta todavía del nimbo de Mariano Haro, pese a que su historial, en algunos casos, sea de más categoría que el suyo. La grandeza también anida en los aledaños de la victoria.

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