Vinicius resuelve las dudas que deja Brasil
MUNDIAL DE FÚTBOL
La cuarta jornada del Mundial dejó el primer gran partido del campeonato en el que Marruecos puso la samba que le faltó a una selección 'canarihna' a la que el delantero del Real Madrid salvó del desastre.
El cuarto día del Mundial de fútbol ya ha dejado muestras de equilibrio con el empate de Brasil y Marruecos (1-1), de normalidad con la victoria de Escocia sobre Haití (0-1) y de sorpresa con la derrota de Turquía frente a Australia (2-0). Pero el foco en la pasada madrugada se centro, sobre todo, en ese primer pulso entre brasileños y marroquíes.
Al margen de las conclusiones generales sobre la ambición de Marruecos y la necesidad de no fallar de Brasil, el partido, que acabó en empate, dejó dos grandes goles, prácticamente consecutivos. El primero fue el de Marruecos, el de la asistencia del malagueño Brahim Díaz y la definición perfecta de Ismael Saibari, hispano-marroquí nacido en Terrasa y jugador del PSV.
Pero el tanto del empate, conseguido diez minutos después del que marcó Marruecos, llevó la firma de Vinicius, la confección de Vinicius y el disparo potente del jugador brasileño, una garantía para Ancelotti que se enfrentó impotente a una selección emergente y con mucho empuje.
Donde no hubo sorpresa fue en el Haití-Escocia, aunque sí mucha resistencia por parte de la selección haitiana ante el dominio escocés. El partido se resolvió con un único gol, el marcó McGinn, extremo del Aston Villa antes de la media hora de juego.
La que vivió una jornada de desconcierto fue la selección de Turquía porque Australia, muy inferior en todos los parámetros estadísticos del encuentro: número de disparos, porcentaje de posesión y número precisión en los pases. tuvo lo que le faltó a la selección turca: gol.
El primero de Irankunda antes de la media hora fue una exhibición de velocidad y definición del jugador australiano nacido en Tanzania. Perseguido y no alcanzado por los defensas turcos Demiral, Bardakci y Yuksek batió sin dificultad a Cakir. Las oportunidades fueron la mayoría para los jugadores turcos que obligaron a Patrik Beach a abortar la capacidad rematadora del equipo de Montella. Sin embargo, la última palabra del encuentro fue de Australia con el gol de Metcalfe con un disparo potente desde fuera del área