Vilda, en la cuerda floja
crisis en la RFEF
El entrenador está en entredicho tras sus aplausos a Rubiales.
La siguiente cita de la selección es en septiembre en Córdoba donde se juegan una plaza para los Juegos Olímpicos.
Este jueves, Luis de la Fuente dará a conocer la lista de convocados para el doble compromiso que tiene España para la clasificación de la próxima Eurocopa. El seleccionador de la Absoluta masculina no peligra de momento. Pero el de la femenina, sí. Los aplausos de Jorge Vilda a Luis Rubiales el pasado viernes parecen ser el argumento que le faltaba a sus detractores para solicitar su inmediata destitución.
10 días hace que España tocó el cielo de Sidney y del planeta Tierra con su título Mundial. Y lejos de suponer el inicio de la Edad de Oro, ha traído consigo el descenso a las tinieblas. De Luis Rubiales y, como daño colateral, del seleccionador nacional femenino.
Jamás hubiera podido pensar Jorge Vilda que después de hacer, en menos de un año, una selección nueva tras el Motín de las 15, no perder un solo partido hasta llegar al Mundial y hacerse con el campeonato, sus aplausos a Rubiales iban a motivar que, a día de hoy, su puesto esté más en entredicho que hace 12 meses.
Al todavía seleccionador le resta un año de contrato, aunque Rubiales, el pasado viernes, anunció que le ofrecía una renovación por 4 ejercicios a razón de medio millón de euros anuales, casi el triple de lo que percibe en estos momentos. Pero todo ha quedado en papel mojado tras señalarse a favor del ahora inhabilitado presidente de la Federación, aunque al día siguiente emitiera una nota desmarcándose de la postura del motrileño.
España no volverá a jugar hasta finales del próximo mes. Lo hará en septiembre, en Córdoba, ante Suiza, en partido correspondiente a la Nations League, una nueva competición que concederá 2 plazas para los próximos Juegos Olímpicos, el objetivo ahora de esta selección femenina llamada a marcar una época y que veremos si en El Arcángel, donde estrenará la estrella en su camiseta, comienza su camino a París con Vilda, sin Vilda, con las recientes campeonas del Mundo o con otra tanda inédita de jugadoras. Y es que, si de algo puede presumir el fútbol femenino español, desde luego, es de su capacidad de autodestrucción y regeneración en tiempo récord.