El momento de la verdad: Almería y Málaga dependen de sí mismos para entrar en el play-off
segunda división
Llega la última jornada y hay dos equipos andaluces que aún tienen mucho que jugarse. Ambos se presentan de la mejor manera posible para cumplir con el objetivo de acabar el domingo entre los seis primeros.
Este fin de semana acaba la temporada en Segunda división y los dos únicos equipos que tienen algo en juego, y menudo reto, son Almería y Málaga que dependen de sí mismos para formar parte de los cuatro equipos que disputarán las eliminatorias por una plaza más en Primera tras los ascensos confirmados de Racing de Santander y Deportivo de la Coruña.
El Almería es tercero y el Málaga, cuarto. Lo tienen en la mano, casi hecho, pero aún no es matemático, así que les queda trabajo. Las combinaciones son múltiples pero hay una que no falla y es ganar.
El equipo de Rubi no tiene excusa. Es el que más puntos tiene de todos los que pelean por estar entre el tercero y el sexto clasificado, juega en casa, un fortín antes de la inesperada derrota frente a Las Palmas que le arrebató el sueño del ascenso directo. Ahora llega un Valladolid repleto de bajas y sin nada por lo que competir salvo la honra en una temporada nefasta en la que ha luchado por no descender. Pero puede que cuente con una prima de un tercero para animarles, que nunca se sabe en estos finales de campeonato y pensar eso simplemente tiene que servir para que el equipo indálico salga a morder y a no dar pie a mirar a otros campos.
El Málaga, por su parte, visita al actual e inesperado colista, el Zaragoza, en plena depresión y con una afición de uñas por lo desastroso del momento. Pero el poco orgullo que le quede a sus jugadores lo van a poner para paliar en algo el mal sabor de la despedida de categoría profesional de un histórico del fútbol español con un titulo europeo en sus vitrinas, nada más y nada menos.
El Málaga ha puntuado en todas sus salidas de las últimas semanas, ganado en Ceuta y Éibar y empatando en Riazor, pero perdió en Almería. No debería de tener problemas pero esta es la teoría porque es ahora, cuando llegan partidos decisivos como este donde hay que comprobar que a los jóvenes a las órdenes de Funes no les tiembla las piernas como no le han temblado en toda la temporada desde que el técnico del filial sustituyó a Sergio Pellicer, artífice del ascenso a Segunda.
El equipo de Funes debe de asegurar la victoria para evitar el 'sorpasso' de un Burgos que juega en casa ante el Andorra. El Castellón, que podría quitarle también la cuarta plaza, recibe al Éibar, mientras que Las Palmas visita a un Deportivo que, aunque relajado, no pierde en casa desde primeros de marzo. Y no estaría mal recordar las ventajas del factor campo y del pase en caso de empate en los play-off por quedar tercero o cuarto frente al que termina quinto o sexto.