Los vertidos mineros disparan los niveles de metales pesados en los peces del estuario del Guadalquivir

PROBLEMA AMBIENTAL Y SANITARIO

Organizaciones ecologistas, agricultores, regantes y ayuntamientos piden una moratoria de los vertidos y controles de la pesca fluvial, tras los resultados de un informe de cuatro universidades andaluzas. Mina Las Cruces alega que cumple toda la normativa ambiental.

14 jul 2026 - 15:09

Una docena de organizaciones ecologistas, agrarias, de regantes y las alcaldías de cuatro municipios sevillanos y gaditanos han pedido la moratoria de los vertidos mineros al río Guadalquivir y que la Junta de Andalucía realice controles sanitarios a la pesca fluvial. Un informe, elaborado por cuatro universidades andaluzas con datos que las propias minas entregan a la administración, alerta de altísimos niveles de metales pesados en los albures. Minas Las Cruces, por su parte afirma, que su explotación cumple la normativa ambiental.

El informe se ha presentado este martes en la sede de la organización de consumidores Facua y esa presentación han participado representantes municipales de Coria del Río, Los Palacios y Sanlúcar de Barrameda, COAG Andalucía, la Asociación de Empresarios Acitur de Chipiona, la Comunidad de Regantes del Sector B-XII del Bajo Guadalquivir, Salvemos el Guadalquivir y Ecologistas en Acción, entre otros colectivos.

Todos han coincidido en "la extrema gravedad de los datos que aporta" el informe publicado por la Universidad de Sevilla sobre bioacumulación de metales en albures en el Estuario del Guadalquivir (Bioacumulación de metales en albures en la Zona del Estuario del Guadalquivir afectada por el vertido de Mina de Cobre Las Cruces en junio de 2025).

Ese estudio, explican, pone de manifiesto, al igual que otros estudios anteriores, que el estuario del Guadalquivir ya está contaminado con metales pesados que se alojan principalmente en los sedimentos y han venido provocando efecto ecotóxico que afecta a especies con valor comercial que se recolectan en su entorno. A esta contaminación han contribuido "de manera importante" los vertidos realizados desde 2008 por la empresa Mina de Cobre Las Cruces.

El nuevo estudio ha analizado el contenido de metales en peces (albures) capturados en el tramo del estuario del Guadalquivir entre el punto de vertido de Mina de Cobre Las Cruces (a la altura de La Algaba) y el estadio de La Cartuja (Sevilla) en junio de 2025. Se han detectado concentraciones de cobre y manganeso que "nunca antes se habían reportado en ningún pez en todo el mundo", y de otros metales que se acercan a los récords mundiales, siendo incluso superiores a los que se registraron tras la rotura de la balsa minera de Aznalcóllar en 1998, "siempre muy por encima de los niveles permitidos para la ingesta de pescado".

Asimismo, el estudio sugiere que "los altísimos niveles de metales encontrados en peces estarían relacionados con una mayor bioacumulación en periodos de altas temperaturas, lo que nos sitúa en el escenario de que la afectación del estuario causada por vertidos mineros podría estar en continuo aumento en consonancia con el progresivo incremento de temperaturas asociado al cambio climático".

Para las organizaciones que piden soluciones a este problema estos datos "encienden todas las alarmas porque sugieren una grave afectación de otras especies que viven, crecen o pastan en las inmediaciones del estuario, comprometiendo su buen estado ecológico y, con ello, la economía basada en el aprovechamiento de sus recursos". Además, "se apunta a un riesgo para la salud pública, estimándose un riesgo cancerígeno significativo por ingesta de productos contaminados con esas concentraciones de metales".

Paralelamente, el Estuario del Guadalquivir representa "un bien identitario de enorme valor social y cultural en torno al cual se ha forjado un modo de vida propio ligado al aprovechamiento de sus recursos". Los vertidos mineros, con la contaminación y degradación de la vida que provocan, "ponen en riesgo todo esto", y en el horizonte la posibilidad de que, como ha ocurrido con otros anteriormente, "el Guadalquivir llegue a ser un río muerto sacrificado a la minería".

En este sentido, han informado que el volumen de vertidos autorizado para las fases extractivas de la Mina Los Frailes de Aznalcóllar y Mina de Cobre las Cruces es en conjunto "al menos diez veces superior al que ya se ha efectuado", por lo que de producirse "aumentarían en la misma medida la contaminación por metales ya existente". Por ello, y por las lagunas de conocimiento sobre las que alertan los científicos en cuanto a las consecuencias de los vertidos mineros, "exigimos que las autoridades responsables decreten una moratoria de nuevos vertidos mineros al Guadalquivir, incluyendo paralizar el que se sigue produciendo por Mina de Cobre las Cruces incluso antes de comenzar la nueva fase de extracción", han expuesto.

Por último, han solicitado que pongan en marcha un comité de expertos independientes que analice "en profundidad y de manera integrada" todos los efectos de los nuevos vertidos mineros al estuario, tanto ecológicos como socioeconómicos y de seguridad de las poblaciones.

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