Las secuelas físicas de la covid
salud
Superaron la covid-19 pero no a lo que vino más tarde: estos son los testimonios de Fran y Ainhoa
Después de cuatro meses, la huella tanto física como mental que ha dejado el virus en sus protagonistas es una realidad
Juan Francisco Garzón (Fran), tiene 52 años, necesitó ser hospitalizado porque el coronavirus le afectó de forma muy grave.
A pesar de superar la enfermedad, aún necesita ser atendido: su movilidad es muy reducida. Nos comenta que cuando se despertó de la sedación -ya tenía el pulmón limpio- no se podía mover. Dice que no se pone un plazo "porque es comerte la cabeza para nada".
Junto a él están Andrea Gutiérrez, internista y Marta Erro, neumóloga. Gutiérrez nos cuenta que ahora vemos a Fran sin oxígeno porque se lo han quitado esta semana pero al mínimo esfuerzo necesita un poco de aporte de oxígeno. Erro nos dice que hay mucha gente que se ha quedado con síntomas, con patologías residuales, que tienen mucha fatiga y sin embargo "les haces pruebas y todo normal pero siguen mal".
Ainhoa Leis es paciente; es el otro polo de esta enfermedad. Tiene 37 años, dio positivo en marzo, no pasó por el hospital, logró controlar la enfermedad pero a día de hoy sigue sin sentirse bien. "Llevo unos meses con cansancio generalizado, la tos no se me quita y tengo febrícula por la tarde-noche". De día está bien pero llega la noche y se pone mal.
Tanto Fran y Ainhoa, viven una realidad que afecta hasta a un 40% de los contagiados. Lo llaman 'covid persistente', la enfermedad que no termina de curarse, aunque ellos van a seguir peleando.