La rehabilitación de San Isidoro del Campo arroja luz sobre la actividad del monasterio
SEVILLA
Así lo ha explicado la consejera andaluza de Cultura, Patricia del Pozo, que este lunes ha comprobado como avanzan estas tareas de rehabilitación en la zona del pósito, la almazara y el almacén del antiguo monasterio sevillano.
Las obras de rehabilitación del monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce (Sevilla), han arrojado luz "tanto de su organización y etapas constructivas como de su sistema hidráulico, permitiendo avanzar en el estudio y el conocimiento histórico, arquitectónico y etnológico de este valioso bien patrimonial”. Así lo ha explicado la consejera andaluza de Cultura, Patricia del Pozo, que este lunes ha comprobado como avanzan estas tareas de rehabilitación en la zona del pósito, la almazara y el almacén del antiguo monasterio, que el año pasado recibió más de 38.000 visitas y que abrió sus puertas al público en 2002 tras la intervención efectuada en su núcleo principal en los años noventa.
Con un presupuesto de 2.838.148 euros, cofinanciado con Fondos Feder, y un plazo de ejecución de doce meses, esta intervención es la primera que se lleva a cabo en estos espacios del monasterio que ocupan unos 7.000 metros cuadrados y que estaban destinados a las tareas agropecuarias desde que este conjunto monumental pasó a ser gestionado por la Junta en 1989, según Del Pozo.
El monasterio es un ejemplo paradigmático del gótico-mudéjar andaluz y del carácter laborioso y espiritual de las comunidades religiosas que lo habitaron, por lo que la Consejería de Cultura desde 2019 se propuso su recuperación integral.
Así, tras una inversión de la consejería de algo más de un millón de euros, entre 2021 y 2023, para redactar los proyectos básicos de conservación y ejecución, arreglar el cercado oriental del conjunto y reparar las cubiertas de la iglesia, el pasado mes de febrero se iniciaron las tareas de consolidación y recuperación de las envolventes del pósito, la almazara y el almacén.
A esos trabajos se sumará, en una segunda fase posterior, la intervención en las naves Sur y Este del Claustro de los Jerónimos y en su torre, que alcanzará, entre ambos ciclos, un presupuesto superior a los 8 millones de euros, cofinanciado con fondos Feder.
Molino y depósito de grano
Entre los hallazgos consignados en el transcurso de estos primeros cuatro meses de trabajos de limpieza, saneamiento, desescombro y estudio de los paramentos en la almazara, el pósito y el almacén, destacan la aparición de elementos del sistema hidráulico, desconocidos hasta el momento, en el patio que une el molino con el depósito de granos.
En esa zona se han localizado pozos, arquetas, conducciones y sumideros, con funciones de desagüe y de riego, y de este sistema hidráulico de las huertas, se conserva el pozo de la noria y una alberca que, posiblemente, tuvieran su origen en la época cisterciense original en la que fue fundado el monasterio.
También se han descubierto grandes tinajas para el depósito de aceite, que se encontraban semienterradas en la almazara y algunos pavimentos de piedra con encintados geométricos.
A través de las calicatas o estudios que permiten la inspección de las cubiertas, se han documentado varios ejemplos de ánforas utilizadas para aliviar el peso de las bóvedas del pósito, junto a los sistemas de canales hechos con ladrillo utilizado con esa misma finalidad de aligerar las bóvedas.
En total, se han recuperado 25.000 tejas que serán ampliamente reutilizadas en los techados, mientras que las estructuras de madera de las cubiertas van a ser reemplazadas por su estado de deterioro.
Los arqueólogos ya han determinado que la almazara -de grandes dimensiones- y el pósito -una de las edificaciones de mayor valía arquitectónica- fueron íntegramente levantados en el siglo XVIII.
El almacén fue edificado con posterioridad sobre la traza del desaparecido claustro de los Mármoles o del Aljibe, a finales del siglo XIX o principios del XX, con un uso de carácter eminentemente ganadero.
El monasterio lo componen una serie de edificaciones de diversas épocas, desde el siglo XIII al XX, fue declarado Monumento Artístico Nacional en 1872 y cuenta con la máxima protección como Bien de Interés Cultural (BIC).