La cantaora Encarna Anillo estrena 'Camino de flores' en la Bienal de Sevilla

Flamenco

Peteneras, música de Atahualpa Yupanqui o soleares de Cádiz junto a la guitarra de Pituquete y la colaboración especial de Miguel Rincón, integran este espectáculo que la gaditana prepara con gran emoción.

27 ago 2026 - 11:41

Un viaje emocional por distintos palos del flamenco y los "paisajes invisibles de la experiencia humana" conformarán ‘Camino de flores’, la propuesta que la cantaora gaditana Encarna Anillo (Cádiz, 1983) presentará en la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla los días 26 y 27 de septiembre en la iglesia de San Luis de los Franceses.

'Camino de Flores es un trabajo muy personal donde el cante, la emoción y la naturaleza van de la mano. En plenos ensayos, la cantaora hace un alto para recibir a la prensa. En ella todo es pura emoción. No hay pliegues ni estrategias en un trabajo, nos dice, que nació de un autoconocimiento profundo. Anillo confiesa que prepara la cita con enorme ilusión porque será su gran puesta de largo con un proyecto propio, un largo camino hasta llegar aquí.

Encarna es terapeuta de flores de Bach y flamenca, dos facetas que aúna en este trabajo. El cante y la naturaleza la salvaron en un momento de profunda decepción vital, explica. En este recital cada experiencia tiene su propia flor y su propio palo flamenco. Pituquete, su guitarrista, se ha puesto en la piel de la cantaora para escribir las letras. El flamenco siempre fue emoción. Para Encarna Anillo también es sanación.

El laudista barroco Miguel Rincón acompañará a la cantaora en este recorrido por las emociones a través del cante. Como ha explicado el director de la Bienal, Luis Ybarra, “Encarna Anillo presenta un trabajo maduro lleno de particularidades. Su próximo disco, ‘Camino de flores’, es el primer álbum grabado en directo en la fragua de Camarón, en San Fernando".

Peteneras, música de Atahualpa Yupanqui o soleares de Cádiz junto a la guitarra de Pituquete y la colaboración especial de Miguel Rincón, integran este espectáculo.

En palabras de la artista, “‘Camino de flores’ es el camino de mi vida hasta ahora, cantado y contado cronológicamente a través de las esencias de las flores de Bach. He elegido nueve esencias y cada una va acorde con la emoción que en el momento vivía. Lo cuento desde que empecé a bailar con cinco años hasta que empecé a cantarle al baile, … y todos los desengaños que me voy encontrando por el camino".

‘Camino de flores’ transita las distintas etapas de la experiencia humana a través del cante flamenco. La ingenuidad la infancia, el desengaño, el hundimiento y la desesperanza, la ansiedad y el agotamiento, el encuentro y el amor, la transformación interior o la celebración de la vida se expresan a través de distintos palos flamencos, en una sucesión que convierte cada cante en la representación de un momento vital.

Como ha explicado Anillo, cada uno de estos palos se vincula, además, con una esencia floral de Bach, estableciendo un diálogo simbólico entre la emoción y la naturaleza. De este modo, las alegrías de Córdoba se asocian a la centaura para evocar la infancia y la ingenuidad; las marianas y los tientos se asocian a la Estrella de Belén y el desengaño; la petenera, a la aulaga y la desesperanza; y la seguirilla, a la genciana y los estados de ansiedad y agotamiento. El fandango y la rosa silvestre acompañan el encuentro y el amor; la milonga y el castaño dulce se adentran en la noche oscura del alma; y la soleá de Cádiz y el nogal representan el momento de tomar el mando y compartir la sanación.

La propuesta culmina con la transformación interior de ‘El Árbol’, asociada a la mostaza, para desembocar en la bulería y el lotus, símbolos de la celebración de la vida y la espiritualidad. Según la propuesta de la artista, en este diálogo entre cante, emoción y naturaleza, el flamenco adquiere una dimensión de raíz, medicina y oración, y encuentra un espacio para expresar aquello que permanece en el interior y que no siempre se hace visible.

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