El Betis refuerza su liderato con una victoria sobre el Ludogorets, con golazo de Joaquín
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El capitán verdiblanco entró en la historia de la Liga Europa como el goleador más veterano a sus 41 años y 56 días
Primer gol de uno de sus fichajes, el delantero brasileño Luiz Henrique
Emocionante noche europea en el Villamarín. El Betis refuerza su liderato con un triunfo sobre el Ludogorets. El partido dejó un puñado de buenas noticias para el conjunto bético. Como el primer gol de uno de sus fichajes, el delantero brasileño Luiz Henrique, que se llevó un golpe en la cara para cabecear un centro de Miranda. Otro de los destacados fue Joaquín. El capitán verdiblanco entró en la historia de la Liga Europa como el goleador más veterano a sus 41 años y 56 días.
El Betis ganó por 3-2 al Ludogorets en la segunda jornada en el Grupo C de la Liga Europa y conserva el liderato, aunque con sufrimiento frente a un conjunto búlgaro muy sólido y peligroso en ataque, lo que le sirve a los béticos para dar un gran paso en su objetivo de clasificarse para la siguiente ronda.
La primera parte acabó con un 2-1, gracias a los tantos del brasileño Luiz Henrique y de Joaquín Sánchez, con un golazo a 6 minutos del descanso, aunque el búlgaro Kiril Despodov acortó distancias en la prolongación y esto dio paso a una segunda mitad en la que Sergio Canales amplió la renta bética, al filo de la hora de juego, pero el brasileño Rick llevó la emoción hasta el final con el 3-2 con casi 20 minutos aún por delante.
El Betis y el Ludogorets llegaban a la cita crecidos, comandando al alimón su grupo con 3 puntos tras ganar 0-2 al HJK Helsinki y 2-1 al Roma, en lo que fue la gran sorpresa de la primera jornada, con lo que Pellegrini ya dejó claro que no querían ninguna confianza. Euforia, cero, fue su mensaje en la víspera.
Fiel a su política de rotaciones para implicar a todo su plantel, y ante las lesiones del lateral senegalés Sabaly, el central Víctor Ruiz y los atacantes Juanmi Jiménez y el galo Nabil Fekir, el técnico chileno presentó un once con ocho cambios respecto al que el domingo venció por 1-0 al Villarreal. Su tercer triunfo seguido en casa.
Con el marfileño Paul y el mexicano Andrés Guardado en el medio, el tridente ofensivo lo formaron el joven Luiz Henrique, Joaquín y el 'cerebro' Canales, con el brasileño Willian José, bigoleador en Helsinki, en punta.
El equipo verdiblanco comenzó con energía, pero sin hallar la vía adecuada para hacer daño a un sobrio y sólido Ludogorets, con un medio campo muy poblado y solidario en las ayudas para tapar huecos, y también al acecho para intentar aprovechar la más mínima oportunidad para inquietar al meta chileno Claudio Bravo.
Los de Pellegrini, sin tanta chispa arriba como en otras citas, volcaron su ataque por la derecha ante la verticalidad de un Luis Henrique muy activo y que reclamó un penalti a los 10 minutos tras caer en el área, pero el árbitro no pitó nada, en tanto que los búlgaros, físicamente poderosos, fueron creciéndose poco a poco.
Avisaron al cuarto de hora con un tiro al lateral de la red del brasileño Thiago, en una acción luego anulada por fuera de juego, y en el ecuador de esta mitad con otro desde la frontal del área del ghanés Tekpetey que despejó, perfecto, Bravo, aunque el Betis nunca se despistó hasta que, por empaque y fe, halló su premio.
Fue a los 25 minutos, cuando Luis Henrique, quien generó mucho peligro por la derecha, remató a puerta y el neerlandés Sergio Padt neutralizó su intento, pero su rechace llegó a Canales y probó suerte desde lejos, despejando de nuevo el meta, para que Miranda centrara y el brasileño remachara de cabeza en plancha a gol.
El 1-0 animó al Betis y, aunque el brasileño nacionalizado alemán Cauly Oliveira dio el susto con un disparo con veneno que Bravo atajó en dos tiempos, emergió la calidad de Joaquín con un golazo a 6 minutos del descanso, al perfilarse en la zona izquierda del área grande y soltar un disparo con rosca que se coló en el marco de un Ludogorets ordenado y con peligro en las contras.
Los búlgaros no se achicaron y, en el tiempo añadido, Kiril Despodov acortó distancias con su séptimo gol en los últimos seis partidos en un tiro de falta directa, escorada a la izquierda y casi en la línea del área, que Bravo despejó, pero el balón ya había rebasado la línea de meta y el árbitro, avisado por el dispositivo tecnológico para estas acciones, concedió el 2-1.
Tras el descanso, el Betis, comprobada la fuerza y las rápidas salidas en ataque del campeón búlgaro, salió con más intensidad. Tras un intercambio de golpes de Canales, cuyo disparo lo desvió a córner Padt, y de Thiago, ante el que Claudio Bravo salvó el gol después de una contra, el equipo español dio un paso adelante.
Ya con el argentino Guido Rodríguez en el césped, en lugar de Paul, los sevillanos recogieron pronto los frutos al filo de la hora de juego. Canales, además de interpretar siempre a la perfección lo que requería el choque, batió con un fuerte remate desde lejos al meta neerlandés del Ludogorets, quien quizás pudo hacer algo más.
A partir de ahí, con el carrusel de cambios en ambos bandos, el choque entró en una fase de desorden y el conjunto búlgaro, muy serio y perseverante, sacó petróleo de ello para meterse de nuevo en el partido con un gol del brasileño Jhonatan Lima 'Rick', que había entrado poco antes, de un tiro cruzado a 16 minutos del final.
El 3-2 añadió incertidumbre a la recta final, en la que el Ludogorets rozó el empate en el tiempo añadido, pero el israelí Denny Gropper, tras recortar en el área, remató mal y flojo. Su tiro salió lamiendo un poste de la meta de Bravo, que en esta fase decisiva se mostró seguro para que el Betis sumara su segundo triunfo.
El entrenador del Betis, el chileno Manuel Pellegrini, confesó este jueves que el partido de la Liga Europa ante el Ludogorets que su equipo ganó (3-2) "ha sido tal y como lo esperaba, complicado frente a un equipo con buenos jugadores, el más grande de Bulgaria y acostumbrado a ganar".
"O hacíamos un partido intenso o costaría ganar. Nos pusimos en ventaja en dos ocasiones por 2-0 y 3-1, pero se acabaron metiendo en el partido a balón parado. Les felicito porque da gusto verles jugar", añadió Pellegrini tras el partido del Benito Villamarín.
El técnico santiaguino enfatizó que "el balón detenido tiene su importancia, equipara todo lo que se hace en un tiempo" y admitió que "el 3-2 habla de la igualdad del partido más que si hubiese quedado 2-0 o 3-1" porque cree que los búlgaros "han merecido hacer el partido que hicieron".
Pellegrini valoró que sus jugadores hayan "buscado el gol de distintas formas" y que incluso ganando no le "gusta perder tiempo como hacen otros equipos", sino que el Betis intenta "siempre buscar el arco contrario con jugadores de calidad", como Joaquín, goleador a los 41 años gracias a "un físico excepcional, aunque no está para noventa minutos, pero pierde poco el balón y tiene destellos de calidad para marcar diferencias".