Fin de semana de botellones y aglomeraciones
HOY EN DÍA
En los alrededores de la estación sevillana de Plaza de Armas se produjo una estampida de jóvenes que se encontraban bebiendo en la calle ante la llegada de la policía local.
Se vuelve a repetir en estos casos de calles céntricas malagueñas la falta de distancia entre los chavales, muchos de los cuales no usan mascarilla, y unos niveles de ruido incompatibles con el derecho al descanso, que ha de prevalecer sobre el derecho al ocio.
Muchos jóvenes de nuestra Comunidad siguen haciendo caso omiso de las recomendaciones sanitarias debido a la presencia del coronavirus y están protagonizando reuniones festivas en la calle que pueden precipitar la llegada de la cuarta ola.
Además, en algunos casos, con resultados lamentables, Una joven de 16 años sufre diversas fracturas, una en la cara, tras precipitarse desde una altura de cinco metros cuando participaba de un botellón en Granada.
Por otra parte, en los alrededores de la estación sevillana de Plaza de Armas se produjo una estampida de jóvenes que se encontraban bebiendo en la calle ante la llegada de la policía local.
Con las actuales restricciones por la pandemia, no solo es ilegal consumir alcohol en la vía pública, sino que los jóvenes raras veces cumplen las medidas de seguridad sanitaria en cuanto a distancia entre personas y uso de la mascarilla.
En otras capitales como Málaga también se han producido aglomeraciones de jóvenes en la calle con unos niveles de ruido que molestaban a los vecinos de los edificios colindantes, como se aprecia en algunas imágenes grabadas con un móvil.
Se vuelve a repetir en estos casos de calles céntricas malagueñas la falta de distancia entre los chavales, muchos de los cuales no usan mascarilla, y unos niveles de ruido incompatibles con el derecho al descanso, que ha de prevalecer sobre el derecho al ocio.
Por último, hay que lamentar los destrozos producidos en la Ermita de San Miguel de El Castellar por la presencia de un grupo de jóvenes que también celebraban una reunión ilegal acompañada de las correspondientes botellas de bebidas alcohólicas.
Los adolescentes que allí se congregan habitualmente han ido esta vez demasiado lejos y han derribado la puerta metálica de la ermita, además de otros destrozos en los materiales de la pequeña construcción religiosa de la comarca subbética cordobesa.