Se buscan espeteros, un oficio con pocas mujeres y en peligro de extinción
GASTRONOMÍA TRADICIONAL
Los chiringuitos de la Costa del Sol y Granada tienen dificultades para encontrar cocineros que dominen esta técnica de asado del pescado que se remonta al siglo XIX. Diversas iniciativas tratan de incorporar nuevos profesionales.
El oficio de espetero se encuentra en peligro de extinción. Cada vez es más complicado encontrar a profesionales, especialmente mujeres, que quieran dedicarse a este arte de asar el pescado con una caña o varilla en la Costa del Sol y Granada. Para que no desaparezca se están llevando a cabo varias iniciativas.
Una de ellas está siendo la organización de los primeros cursos de especialización de este arte, cuyo origen se remonta al siglo XIX en barrios de pescadores como el del Palo en Málaga y que consiste en ensartar en cañas el pescado, sobre todo las sardinas, y asarlas con leña de olivo en pequeñas jábegas.
Otro reto del sector es la incorporación de mujeres espeteras. Araceli Liñán es una de las pocas que se dedica a ello. Aprendió junto a su compañero y maestro Camilo y lleva ocho años en el oficio en el chiringuito La Jábega.
Dicen que los meses sin R, como este de julio, es cuando se comen las mejores sardinas, pero la pérdida de estacionalidad podría ser la solución a la continuidad del oficio. Y es que la demanda de sardinas al espeto es altísima, pero queda en el aire, brisa marina en este caso, que podamos seguir degustándolas así de ricas. Hacen falta más profesionales del espeto.
Los responsables del Círculo de Empresarios de la Costa del Sol, conscientes del problema, organizan el concurso anual de espetos Costa del Sol, que se celebra el próximo 1 de agosto en Torremolinos. Una ocasión perfecta para encontrar a nuevos maestros y maestras de este oficio que no debe perderse.