Las precipitaciones acumuladas han dejado los suelos cargados de humedad, lo que favorece una primavera especialmente buena para los pastos, cereales y el olivar
El campo cordobés respira tras meses difíciles. Las precipitaciones acumuladas han dejado los suelos cargados de humedad, lo que favorece una primavera especialmente buena para los pastos que permitirá reducir costes en la alimentación del ganado.
En agricultura, los cereales presentan una evolución favorable y el olivar encara la próxima campaña con mejores expectativas gracias a la recuperación hídrica del árbol. Si la primavera se mantiene estable, el potencial productivo podría ser superior al de años anteriores.
Una mejoría que llega con matices. Las lluvias de los primeros meses han sido intensas y en momentos poco oportunos, lo que ha dificultado las labores en el campo y ha afectado a parte de las cosechas actuales. Muchos agricultores se han visto en la necesidad de solicitar ayudas para paliar sus efectos.