Refugiados ucranianos reciben el año pendientes de la guerra
jaén
Tatiana y Vlad eran felices hace un año pero no lo sabían.
Hoy reciben el año en Carboneros, Jaén, con la mente y el corazón en Ucrania.
A 2023 le piden paz.
Miles de ucranianos se disponen a pasar la cena de Nochevieja en Andalucía. Son personas que huyeron de las bombas; refugiados, acogidos e inmigrantes que no olvidan que hace poco más de diez meses eran felices y que sus vidas cambiaron para siempre desde la madrugada del 24 de febrero.
Una cena modesta, un guiso de patatas, carne y setas, una ensaladilla de arenque, sin arenque, y Ucrania, en el corazón. A Tatiana y Vlad, su hermano, la vida se les ha transformado. En el recuerdo, parte de una familia que ya no está, un hermano que lucha en el frente y un deseo inmediato, un deseo solo para esta noche.
Y para el año 2023, paz. Todo lo demás, es agradecimiento. Agradecimiento a su pueblo, por la resistencia, y al nuestro, por su apoyo. Viven en el pueblo jiennense de Carboneros. Esta noche cenarán un guiso, una ensalada y un pequeño bizcocho de avellanas, semillas de girasol y frambuesas. Estarán atentos a la televisión y no dejarán de recordar.
Hace diez meses no sabían que eran felices y que, a pesar de los buenos deseos para 2022, toda la vida les cambió durante una madrugada de febrero.