25 años de expedientes y clausuras temporales
VERTEDERO DE NERVA
El vertedero de Nerva ha estado en el foco de la polémica desde su inauguración en julio de 1998. Lo que fue diseñado como un vertedero local ha llegado a recibir residuos peligrosos de países como Italia, Grecia y Montenegro.
Su apertura suscitó opiniones encontradas, entre quienes lo veían una amenaza medioambiental y de salud, y los que lo recibieron como una oportunidad económica.
En sus 25 años de historia, el vertedero de Nerva ha estado siempre en el foco de la polémica, con cierres provisionales y expedientes, que muchas veces se han solucionado en los tribunales. Lo que fue diseñado como un vertedero local ha llegado a recibir residuos peligrosos del extranjero en muchas ocasiones, lo que ha levantado más las voces en contra de su continuidad.
El vertedero de Nerva se inauguró en julio de 1.998, tras barajar otras posibles ubicaciones en otras localidades onubenses. La noticia de su apertura suscitó opiniones encontradas, entre quienes lo veían una amenaza medioambiental y de salud, y los que lo recibieron como una oportunidad económica, de empleo directo e infraestructuras para el pueblo.
Sólo un año después de su inicio de actividad, un incendio en su interior hizo saltar todas las alarmas: sería sólo la primera de una larga lista de anomalías continuas, con clausuras temporales y expedientes informativos, que han salpicado este cuarto de siglo de historia. El vertedero fue concebido inicialmente para albergar los residuos tóxicos de Huelva, Sevilla y Cádiz, pero al mismo han venido en los últimos años desechos peligrosos de países como Italia, Grecia y Montenegro, estos últimos, con una cantidad prevista de 120.000 toneladas de granalla, en febrero del año pasado, que supusieron un fuerte rechazo popular, con manifestaciones y protestas masivas, y que consiguieron la unanimidad entre organizaciones ecologistas y el propio ayuntamiento, que calificó su construcción de "error histórico".
Han sido 25 años de denuncias y desencuentros; la nueva ley andaluza de economía circular prohíbe la llegada de residuos extranjeros, pero la localidad está ya, como sus vasos, colmatada, y no contempla otra opción que no sea el cierre del mismo.