La lluvia otoñal y el quejigal, historia de una esperanza en Jun
ecología y medioambiente
A pesar del incendio que arrasó el Barranco de San Jerónimo y devoró uno de estos árboles milenarios, de gran valor ecológico y medioambiental, esta población granadina confía en recuperar algunos este otoño
Cuando el humo desaparece nos queda la realidad de los daños y pérdidas, algunas irrecuperables, que causa un incendio. Las llamas que hubo en la localidad granadina de Jun arrasaron el Barranco de San Jerónimo.
Han dejado a su paso, la destrucción de hábitats de muchas especies, deforestación, pérdida de biodiversidad, destrucción y degradación de recursos naturales, contaminación de aguas, aumento de las emisiones de CO2 a la atmósfera, aumento del efecto invernadero, incremento del riesgo de erosión, pérdida de suelo y desertificación.
Nos lo explica Francisco Valle, catedrático de Botánica de la UGR.
Por el momento y una vez extinguido el incendio, según el profesor Valle, no hay que hacer nada, sólo esperar a la llegada de las lluvias de otoño y ver cómo responde la zona quemada.
En este barranco desconocido y de gran valor medioambiental ya han actuado grupos ecologistas plantando quejigos y cuidando su singularidad. Un pulmón de Granada muy próximo a la capital que el fuego no puede dejar en el olvido.