Un viaje costumbrista al siglo XIX de la mano del pintor Valeriano Domínguez
EXPOSICIÓN
Valeriano fue mucho más que el hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. El Museo del Prado le dedica su primera exposición individual. Una mirada única sobre los rostros, las tradiciones y los pequeños gestos cotidianos.
Luz de tarde, ocres, negros castellanos, el rojo de los pañuelos o el rumor de un baile. Hay una palabra que define la obra de Valeriano Domínguez Bécquer: demorarse. Porque él se demoraba en los detalles. Tiene algo muy cinematográfico: no pinta el acontecimiento, pinta el instante, lo fija, lo humaniza y así lienzo a lienzo. Recorrió Zaragoza, Soria y Ávila para retratar pequeños gestos cotidianos. Mientras otros perseguían el tipismo, él perseguía la verdad.
El Museo del Prado le dedica su primera exposición individual a este pintor, una mirada única sobre los rostros, las tradiciones y los pequeños gestos cotidianos.