Las estibadoras de la Conservera de Tarifa tienen su propia calle
homenaje a estas trabajadoras
Desde hace cuatro décadas, estas mujeres mantienen una actividad artesanal y la economía de muchos hogares gaditanos
Generaciones de mujeres, desde abuelas hasta nietas, que no han cambiado su método de trabajo: la habilidad y la rapidez de sus manos
En piezas de cerámicas y letras se condensan la emoción de tantas mujeres que desde 1970 fueron plantilla de las siete conserveras que hubo en aquellas fechas, gracias al atún, caballa y melva con calidad de las aguas del Estrecho.
Nos lo transmiten las estibadoras Cristobalina Araujo-ya jubilada- Isabel Malia, María Dolores Araujo y Mariluz Rodríguez. Generaciones de mujeres, desde abuelas hasta nietas, que no han cambiado su método de trabajo: la habilidad y rapidez de sus manos.
El ayuntamiento de Tarifa las homenajea ahora con el nombre de una calle: "Las estibadoras de conserveras". Nos lo cuenta José Luis Muñiz, gerente de la Conservera de Tarifa que destaca la entrega de estas trabajadoras que han sabido dar continuidad a un oficio artesanal.
El alcalde de Tarifa, Francisco Ruiz Giráldez y la trabajadora Mariluz Rodríguez Romero representante de todo un colectivo fueron los encargados de descubrir el rótulo que da nombre a la calle.
Sólo queda una fábrica donde no ha pasado el tiempo por métodos ni instrumentos de trabajo. Sencillo y complejo a la vez: un simple cuchillo pero una destreza manual de espectáculo. Con currículums de hasta cuarenta años en el tajo, reúnen tradición, hecha ya historia local y el orgullo de mantener de generación en generación la economía familiar.