El agua que acumula el campo tras las intensas lluvias impide a los ganaderos de caprino a alimentar a sus rebaños al aire libre.
El campo andaluz hace balance de daños tras las borrascas de este invierno. La agricultura y la ganadería están sufriendo el efecto de las intensas lluvias caídas desde finales de enero.
En la comarca de La Janda, en Cádiz, los problemas se multiplican incluso una vez que ha escampado. Por ejemplo, ha bajado la producción de leche de cabra por no poder sacar a los animales a alimentarse, ya que el agua acumulada en el campo mantiene inundadas grandes superficies de pastos.
Una de las localidades afectadas es San José del Valle. Aquí las ganancias por la venta de productos lácteos, como los quesos de cabra, van a verse reducidas, al tiempo que suben los gastos por la compra de piensos e insumos para mantener a las cabañas. Son centenares de negocios familiares que se enfrentan a la incertidumbre.
La asociación agraria ASAJA Cádiz cifra en más de 8 millones de euros las pérdidas de los ganaderos por los sobrecostes de alimentación al no poder pastar en los campos inundados.