Los vecinos de Lubrín, todo un ejemplo de civismo y valentía, permanecen confinados en sus casas
ALMERÍA
Encerrados en sus casas y con las persianas bajadas para protegerse del humo mantienen la disciplina a pesar de la angustia que viven. Los que salen lo hacen solo para ayudar a otros vecinos con más problemas.
Los vecinos de Lubrín, Almería, están dando una lección inmensa de coraje atrapados en sus propias casas. Han mantenido las persianas bajadas a cal y canto para protegerse del humo espeso del incendio de Los Gallardos.
En la localidad se ha desplegado una marea de solidaridad entre vecinos, la misma que ha abrazado a los desalojados del sur que han podido regresar a sus hogares con el corazón en un puño. Había inquietud por las pertenencias pero también por los animales abandonados.
El reverso de ese alivio se siente todavía en el tanatorio municipal convertido en un campamento improvisado de la Cruz Roja donde pasar la noche. Allí comparten el dolor por las víctimas confirmadas. Y todos se aferran con fuerza a la esperanza de que el peligro vaya quedando atrás.