Manoli, Puri y Paloma, desalojadas a la carrera: "¿Tú crees que hoy podremos volver?"

LOS GALLARDOS

Estas tres vecinas de Bédar tuvieron que salir a la carrera y viven pendientes de si podrán volver. Mientras esperan, se enteran de que una de las fallecidas es una vecina suya, francesa, que hace solo un año que compró la casa en el pueblo, junto a su marido que ha sobrevivido.

11 jul 2026 - 16:31

"¿Tú crees que hoy podremos volver?". La pregunta se repite una y otra vez entre miradas cargadas de incertidumbre. Manoli, Puri y Paloma llevan dos días viviendo pendientes del teléfono, de cada noticia y de cualquier información que les acerque a su pueblo, Bédar. No buscan grandes respuestas. Solo quieren saber si sus casas siguen en pie y cuándo podrán regresar.

Las tres abandonaron su hogar con lo puesto cuando las llamas amenazaban la localidad. Apenas hubo tiempo para pensar.

"Mi hermana me dijo: 'Paloma, vístete, que nos vamos'. Cogí lo primero que encontré y salimos corriendo", recuerda una de ellas. En la huida, el miedo viajaba en el asiento de al lado. "Yo le decía a Puri: 'Las llamas vienen por detrás'".

Antes de escapar, todavía tuvieron fuerzas para hacer una última cosa: avisar a sus vecinos. El sonido de las campanas rompió el silencio del pueblo y se convirtió en la señal de alarma. Había que salir cuanto antes.

"¿Por qué tocan las campanas? Porque hay fuego y hay que desalojar el pueblo".

El pueblo se vació, aunque no todos lograron marcharse a tiempo.

Entre los rostros que ahora no consiguen apartar de la memoria está el de Stephanie, una mujer francesa que había llegado con su marido para disfrutar de las vacaciones en el cortijo que ambos habían comprado hacía apenas un año. Cuando comenzó el incendio, él consiguió salir en moto, pero sufrió una caída. Alguien lo auxilió. De ella nadie volvió a saber nada hasta que llegó la peor noticia: había fallecido en el interior de su coche.

El relato quiebra la voz de las tres mujeres. Las lágrimas aparecen antes de terminar las frases. El dolor ya no es solo el miedo a perder una casa; es la certeza de que el incendio también ha dejado víctimas y ha cambiado para siempre la vida de quienes compartían aquel pequeño pueblo.

"No sé lo que pienso cuando nos vayamos y lleguemos allí. Ver a la gente, los quemados... es muy duro, muy fuerte. Esto hay que vivirlo para entenderlo. No es lo mismo verlo por televisión que estar aquí."

Mientras esperan noticias, los minutos pasan despacio. Cada llamada que no llega, cada rumor y cada actualización sobre el incendio alimentan una mezcla de esperanza y temor. La incertidumbre pesa tanto como el humo que aún cubre la sierra.

Manoli, Puri y Paloma solo desean que esta pesadilla termine. Volver a casa ya no significa únicamente abrir la puerta de su vivienda. Significa comprobar qué queda de la vida que dejaron atrás cuando el fuego les obligó a marcharse con lo puesto.

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