LOS REPORTEROS
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La producción de carne a debate al margen del ruido político

Los Reporteros profundiza en el reto al que se enfrenta el sector: ¿más carne a buen precio o menos y más sostenible?

Sin la ganadería intensiva sería difícil mantener la creciente demanda de carne

Las explotaciones extensivas defienden su modelo

CANAL SUR MEDIA 23 January 2022

Las declaraciones del Ministro de Consumo sobre la calidad de la carne española y sus críticas a las conocidas como "macrogranjas" han abierto un intenso debate que, más allá de las explotaciones, se libra ahora en la escena política. Lejos del ruido, el sector se enfrenta al reto de combinar sostenibilidad y consumo.

Sin la ganadería intensiva sería difícil mantener la creciente demanda de carne. Mientras, las explotaciones extensivas, defienden su modelo. La pregunta es por qué opción apostamos: ¿más carne a buen precio o menos y más sostenible?

A estas alturas, acceder a una granja de ganadería intensiva no ha resultado fácil. Este tipo de instalaciones, se han convertido en el terreno de juego de una contienda política tan efervescente y tan ácida que ya casi nadie recuerda el origen de la discusión: la carne.

Los Reporteros visita una explotación intensiva en una finca de Carmona, Sevilla. Este es un negocio próspero que da trabajo a medio centenar de personas y que produce cada año 130.000 lechones, gracias a la inseminación masiva y ordenada de las 6.000 cerdas reproductoras que tiene esta ganadería, de las que 1.200 se encuentran en esta explotación. Las acusaciones de maltrato animal que rodean a este tipo de instalaciones pesan aquí como una losa, y la última controversia ha hecho mella en el ánimo de este ganadero.

Todo comenzó con lo que el ministro Alberto Garzón dijo, o lo que se dijo que había dicho, que quizá no sea lo mismo. En una entrevista al periódico The Guardian, el titular de consumo defendió la ganadería extensiva frente a las macrogranjas, de las que dijo que exportan carne de calidad pobre procedente de animales maltratados. Cuando un medio de nuestro país tituló Garzón acusa a los ganaderos españoles de exportar carne de mala calidad se desató la tormenta.

Visitamos en Santa Olalla del Cala, Huelva, un ecosistema genuino estrechamente ligado a la ganadería extensiva y muy especialmente a la crianza en libertad del cerdo ibérico. Hablamos con Ernestine Lüdeke, Presidenta Fundación Monte Mediterráneo, que defiende un modelo de gestión ecológica y sostenible que, a juicio de esta ganadera, es irreconciliable con la producción intensiva de las denominadas macrogranjas.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de macro granjas? ¿Qué son y cual es su tamaño?

En España existen 780.000 explotaciones ganaderas, casi todas de tamaño medio. Sin embargo, si acudimos al Registro Estatal de Emisiones encontramos 3.200 grandes granjas porcinas, con una población de más de mil cerdos de cebo o 750 cerdas reproductoras, y otras 550 granjas de aves, con mas de 40.000 gallinas ponedoras cada una. La mayoría de estas enormes explotaciones, avícolas o ganaderas, se reparten por Aragón, Cataluña y ambas castillas. En Andalucía existen 180 instalaciones de este tipo.

La bióloga Elisa Otero, especialista en gestión agropecuaria, rechaza el término macro-granja, aunque por razones muy diferentes a las que esgrime la patronal ganadera. "No hay que hablar de macro-granjas, por dos motivos, primero, porque esa instalaciones industriales grandes (…) no son granjas (…) eso son fábricas (…) para producir comida. El segundo motivo por el que no queremos hablar de macro-granjas es porque el problema no es que haya una o doscientas explotaciones grandes, sino que el problema es un modelo de producción industrial que puede, y en ocasiones tiende, a concentrarse, como es el caso de Los Alcores, en Sevilla. Carmona es un municipio donde hay 120 explotaciones con 450.000 cerdos, un municipio con 28.000 habitantes que esta concentrado diversas explotaciones de un modelo que es insostenible e insalubre".

A los colectivos ecologistas les preocupa, sobre todo, la gestión de los denominados purines, es decir, la mezcla residual de agua, orín y excrementos que las granjas almacenan en grandes balsas al aire libre a la espera de ser reutilizados como fertilizantes.
Extremo que los ganaderos niegan, alegando que las medidas de seguridad y control de las balsas evitan que los purines se filtren a las aguas subterráneas y contaminen el terreno.

La mayor parte de la carne española que se consume dentro o se exporta fuera procede de instalaciones de crianza intensiva. Solo en cerdos, España posee la tercera cabaña más grande del mundo y es el país de Europa que mas animales sacrifica. Según el ministerio de agricultura, en 2007 pasaron por el matadero 41 millones de cerdos. El año pasado, mas de cincuenta y seis millones, un 36 por ciento más que hace una década. Desde los años setenta a hoy, el modelo de negocio ha cambiado por completo.

Hasta la década de los setenta la ganadería en España se basaba en pequeñas explotaciones familiares. A partir de entonces comienza a generalizarse un modelo de producción vertical, según el cual un reducido numero de grandes empresas proveen a los ganaderos de tecnología, piensos y atención veterinaria a cambio de un precio pactado por la producción.

Una reconversión empresarial que a su vez ha su vez ha provocado un cambio en los hábitos de consumo. A medida que los costes de producción se reducen, los precios bajan, la distribución aumenta y la compra de carne se dispara. El consumo medio de carne por persona en España es de 900 gramos a la semana, casi un kilo, muy por encima de lo que recomiendan las autoridades sanitarias.

Dos modelos opuestos que ofrece carnes a simple vista iguales, pero no idénticas, y aunque ambas son seguras, una sale mejor de precio que la otra, que es más cara y más sabrosa. Cual consumir es una cuestión de oportunidad, gusto y presupuesto. Eso sí, cuando elegimos apostamos por un modo de crianza concreto. Otra cosa es que el dilema nos preocupe mucho, poco o nada en absoluto.

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