incendio de sierra bermeja
incendio de sierra bermeja

Las cenizas impactan en las playas de la Costa del Sol y llegan a la costa africana

Afectan a las playas de Estepona, Marbella, Fuengirola, Torremolinos y Málaga. Los mayores cúmulos se han observado en el agua y la arena de la zona litoral.

Francisco Franco Duro, director de la Cátedra Ciencias del Litoral Universidad de Málaga, analiza el impacto del incendio

Expertos han detectado mediante satélite residuos del fuego en la costa argelina y marroquí.

Se han disparado en la provincia estos gases de efecto invernadero.

CANAL SUR MEDIA 15 September 2021

El impacto del fuego no se ha limitado al bosque. Han aparecido cenizas en las playas de Estepona, Marbella, Fuengirola e incluso Torremolinos y la capital. Un desastre ecológico también en la costa. Después de seis días de combustión las cenizas del incendio de Sierra Bermeja han llegado al mar. Los mayores cúmulos se han observado en el agua y la arena de la zona litoral occidental entre Marbella y Estepona. También, aunque han sido registros menores, en zonas más alejadas como la propia capital, como nos cuenta Francisco Franco Duro, director de la Cátedra Ciencias del Litoral Universidad de Málaga.

En las playas más afectadas se ha actuado con rapidez para retirar las cenizas que, por fortuna, no han tenido un impacto notable en la vida acuática marina y en los niveles de nutrientes de las aguas. Cenizas en el agua y en la arena. Una mancha negra procedente del incendio que afectan a la biodiversidad del litoral, sobre todo de las especies que viven más cerca de la orilla.

Los restos del incendio en el mar podrían representar incluso un riesgo para el baño al romper el equilibrio de su composición química.

Expertos han detectado mediante satélite residuos del fuego en la costa argelina y marroquí.

Desde el día uno, en la noche del pasado miércoles 8, hasta ayer, el perímetro pasa de centenares de hectáreas a casi diez mil en seis días. El fuego además ha liberado a la atmósfera monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno, los peores contaminantes para la biodiversidad y para las personas, como nos cuenta Enrique Salvo Tierra, director Cátedra de Cambio Climático UMA.

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