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Cuando el asesino es tu vecino: El Campillo intenta sobreponerse al crimen de Laura Luelmo

Tres años después del asesinato de Laura Luelmo, Bernardo Montoya ha sido juzgado y condenado. ¿Qué hacer para que no se repitan estos crímenes? ¿Como le afectó a los vecinos de El Campillo y Nerva el asesinato de Laura?

Los Reporteros analizan el impacto social de este crimen con el catedrático Borja Mapelli, el sicólogo José Capote y la profesora Ana Carrasco-Condea.

CANAL SUR MEDIA 21 November 2021

Tres años después del asesinato de Laura Luelmo, Bernardo Montoya ha sido juzgado y condenado. ¿Qué hacer para que no se repitan estos crímenes? ¿Cómo le afectó a los vecinos de El Campillo y Nerva el asesinato de Laura? "No nos atrevíamos a salir a la calle solas", nos cuentan alguna jóvenes de la zonaHace tres años, la conmoción por este crimen sacudió a los vecinos de El Campillo y Nerva. Hoy todavía se preguntan si el crimen podía haberse evitado.

Bernardo Montoya asesinó brutalmente en 1995 a una anciana en Cortegana. En 2008, durante un permiso penitenciario, agrede a una joven en El Campillo. Siete años después, vuelve a la cárcel por dos robos con violencia.

Como sociedad ¿podemos protegernos, podemos evitar que se repita?

Una de las aulas de plástica del instituto Vázquez Díaz de Nerva lleva el nombre de Laura Luelmo. Es un homenaje de sus compañeros a la joven que apenas pudo impartir clase diez días en este centro. Tres años después, coincidiendo con el juicio por su muerte, todos los que la conocieron han declinado hablar sobre su figura con los medios de comunicación.

El asesinato de Laura cambió para siempre las vidas de los vecinos de El Campillo. El breve paso de la profesora natural de Zamora dejó una huella imborrable. En este tranquilo pueblo, con un censo de 2024 habitantes, muchos rechazan hablar ante las cámaras. Nos dicen: El Campillo ha salido sólo dos veces: una vez por los fuegos y ahora por el asesinato, que salga por cosas más bonitasReclaman su derecho al olvido.

En 2008 el presunto asesino de Laura ya lo intentó con Sonia, otra joven del pueblo. La chica estaba paseando con el perro, un pastor alemán. Gracias al perro no fue atacada. Los vecinos piden que se advierta de la peligrosidad de estos individuos.

El catedrático de Derecho Penal Universidad de Sevilla Borja Mapelli, el sicólogo José Capote y la profesora Ana Carrasco-Conde (autora de "Decir el mal") analizan las repercusiones sociales de la convivencia con personas peligrosas como Bernardo Montoya.

Convivir con el monstruo sin saberlo: esa es la idea que en El Campillo, resulta insoportable. Laura presintió que esa maldad la acechaba. Le contó a su novio el agobio por la proximidad de un vecino que vivía a escasos metros en esta estrecha y aislada calle. Tres años después, la vivienda permanece precintada.

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