in memoriam
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Diez años sin Morente, la voz libre del flamenco

Este 13 de diciembre de cumplen diez años del fallecimiento del cantaor granadino que revolucionó el flamenco.

Este artista que aprendió el compás en el Albaicín se convirtió pronto en el heredero de una generación de cantaores flamencos clásicos y con el tiempo emprendió una renovación del flamenco de enorme influencia.

Sus dos primeros discos, con las guitarras de Félix de Utrera y Niño Ricardo, son testimonio del respeto inmenso que tenía del flamenco tradicional.

Lo apodaron el "poeta del flamenco" por sus homenajes a Miguel Hernández, Machado, Lorca o Quevedo y fue, sin duda, el gran revolucionario del flamenco con discos como el legendario "Omega" con "Lagartija Nick"

CANAL SUR MEDIA 12 December 2020

Este 13 de diciembre se cumplen 10 años de la muerte a los 67 años de Enrique Morente, el cantaor granaíno que revolucionó el flamenco. Morente (1942-2010) fallecía en la clínica La Luz de Madrid, donde había ingresado el 4 de diciembre por una afección abdominal. Este artista que aprendió el compás en el Albaicín se convirtió pronto en el heredero de una generación de cantaores flamencos clásicos y con el tiempo emprendió una renovación del flamenco de enorme influencia. Lo apodaron el "poeta del flamenco" por sus homenajes a Miguel Hernández, Machado, Lorca o Quevedo y fu, sin duda, el gran revolucionario del flamenco con discos como el legendario "Omega" que hizo con "Lagartija Nick". Su biógrafo, Balbino Gutiérrez, lo definió como "La voz libre".

Estrella Morente canta a su padre en una estremecedora imagen del funeral.

Nació enfrente de La Alhambra, en el Albaicín, en 1942. Allí aprendió lo secretos del compás. Con 15 años se fue a Madrid. Conoció de cerca a una generación sabia. A Morente le llamaban en aquellos años Enrique el Granaíno. Vinieron cientos de escenarios en todo el mundo con extraordinarios compañeros de cartel y de viaje. Su rica obra discográfica se inicia en 1967. Sus dos primeros discos, con las guitarras de Félix de Utrera y Niño Ricardo, son testimonio del respeto inmenso del profundo conocimiento que tenía del flamenco tradicional. Más tarde, en plena batalla por la renovación, jamás dejó de buscar las raíces, como ese imponente homenaje a don Antonio Chacón, al que calificaba como el “Bach del flamenco”. Todos los que le conocieron destacan su vocación investigadora.

Con una voz muy personal y un amplísimo registro, buscaba nuevas vertientes a los estilos tradicionales. Gran apasionado de la poesía, incorporó a su cante textos de diversos autores españoles, como en los álbumes Homenaje flamenco a Miguel Hernández (1971) o Se hace camino al andar (1975), en los que musicó versos de Antonio Machado, y otros dedicados a Jorge Guillén, San Juan de la Cruz, Al-Mutamid, Lope de Vega o José Bergamín.

En el siguiente vídeo, puedes ver el perfil artístico que trazó Manuel Molina en el programa "Al Sur" de Canal Sur.

Pese a no conocer la notación musical, compuso piezas para teatro, cine y televisión. Asimismo, su enorme versatilidad y creatividad le impulsó a realizar sólidas apuestas de integración entre la música culta y el flamenco, como en Misa Flamenca (1991) o Alegro, Soleá y Fantasía de Cante Jondo (1995).

En 1996 grabó junto al grupo Lagartija Nick el álbum Omega, en el que se fusionaban flamenco y rock, un disco legendario que revolucionó la creación flamenca.

En 1998 publicó Lorca, en el que rendía tributo al poeta granadino Federico García Lorca. Y en El Pequeño reloj (2003) puso voz a los poemas de Francisco de Quevedo, Gustavo Adolfo Bécquer y León Felipe, entre ritmos tan dispares como los de la música sefardí, el jazz o las sinfonías de Ludwig van Beethoven.

En septiembre de 2005 presentó un trabajo muy especial, Morente sueña la Alhambra, una visión oscura, poética y mestiza del monumento granadino y de las imágenes que le inspiraba su ciudad natal.

La trayectoria de Enrique Morente mereció, entre otros galardones, el Premio del Cante de la Cátedra de Flamencología de Jerez (1972), el Premio Nacional de Música Popular (1978), Premio Nacional de Música (1995) y Medalla de Andalucía en 2005. Aunque algunos consideraron herética su evolución, su obra ejerció fuerte influencia y contó con gran número de seguidores. Enrique Morente y Camarón de la Isla fueron, sin duda alguna, los dos cantaores que más contribuyeron a la renovación y a la apertura del flamenco sin derribar por ello sus elementos tradicionales.

MORENTE CANTA AL GUERNICA: SU ÚLTIMO TRABAJO
"Morente. El cantaor, el hombre, el genio" es el último trabajo en vida del cantaor granadino. Es un documental, dirigido por Emilio R. Barrachina cuyo rodaje acabó unos días antes del fallecimiento del cantaor granadino, en el que recuerda su vida, el flamenco, la familia, la genialidad de Picasso y su historia de amistad con el barbero Eugenio Arias. El cantaor interpreta canciones de palos tradicionales del flamenco, mezclados con fusiones y otras músicas, y canta por primera y última vez con toda su familia en los Baños Arabes de Granada. Allí estaban su mujer, la artista Aurora Carbonell, quien tuvo mucho influjo en la trayectoria de Morente, y sus tres hijos (Estrella, Soleá y Quique) que han seguido la estela artística de su padre. Aurora Carbonell, su viuda, evoca su lado mas íntimo y familiar en el siguiente vídeo.

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