violencia machista
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Acusado de intentar matar a su expareja : "He hecho una cosa muy mala y la tengo que pagar"

El juicio ha comenzado este lunes en la Audiencia de Granada

La víctima, que logró sobrevivir, arrastra secuelas físicas y psicológicas

Se enfrenta a una pena de entre 13 y 15 años de prisión por asesinato en grado de tentativa

CANAL SUR MEDIA 17 May 2021

El acusado de intentar asesinar a su expareja en mayo de 2019 asestándole más de 15 puñaladas en los Jardines del Triunfo de Granada ha pedido este lunes "perdón" por la "barbaridad" que cometió.

"He hecho una cosa muy mala y la tengo que pagar", ha añadido en la primera sesión del juicio que se ha celebrado contra él en la Audiencia de Granada, donde ha confesado parcialmente los hechos aunque alegando que actuó tras sentirse increpado y que "no tenía intención de matarla".

La víctima necesitó tratamiento médico y quirúrgico ante las lesiones sufridas, de las que tardó en curar más de un año y pasó más de tres meses hospitalizada. Ha detallado, a través de videoconferencia, el ataque sufrido y las secuelas físicas y psicológicas que le ha dejado.

Ha perdido la visión del ojo izquierdo y, además de los trastornos psicológicos que le ha generando la agresión, le han quedado múltiples cicatrices en la cara, tórax, abdomen, espalda, miembros superiores e inferiores, entre otras secuelas.

PETICIONES DE PENAS

La Fiscalía solicita la pena de 13 años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa con la agravante de género y de parentesco.

La acusación particular, ejercida por la víctima, pide que sea condenado a 15 años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa con la agravante de género y de parentesco.

La defensa pide que los hechos sean calificados de un delito de lesiones y penado con seis años de cárcel, alegando anomalía psíquica y alcoholismo por parte de su cliente.

El juicio está previsto que continúe el martes en la Sección Segunda de la Audiencia de Granada.

LOS HECHOS

Los hechos ocurrieron a las 20:45 del 16 de mayo de 2019. Casi un mes antes, la víctima había roto la relación tras unos meses de noviazgo.

En su declaración ante el tribunal, el acusado relata que estuvo bebiendo cerveza todo el día y que se encontró con su expareja, acompañada de un amigo. Según él, le insultaron y tacharon "de borracho". En ese momento, dice, "ya no era yo". "Cerré los ojos, saqué la navaja y se la clavé muchas veces. Cuando abrí los ojos la vi en el suelo y eché a correr". Asegura que apenas recuerda nada más.

Según el relato de la Fiscalía, cerca se encontraban también las tres hijas menores de la víctima, pero las personas que acompañaban a la mujer en ese momento se alejaron con ellas porque inicialmente él le había pedido hablar a solas, algo a lo que ella se negó después de haber aclarado que no retomaría la relación.

Tras la agresión, el acusado huyó hacia la zona de Arco Elvira, siendo perseguido por varios testigos y finalmente interceptado y detenido por agentes de la Policía Nacional. Sobre la navaja, declara que se la encontró por la calle aquel mismo día.

 

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