El joven Bowie (Granger), injustamente acusado de asesinato, acaba de fugarse de prisión junto a otros dos reclusos. Se esconden en el garaje del hermano de uno de ellos. Allí vive Keechie, una joven que se enamorará de él. Tras atracar un banco con sus compinches, sufre un accidente de tráfico que complica la situación porque uno de los atracadores dispara a un policía que acudía a socorrerlos. Bowie se ve obligado a emprender la huida junto a Keechie, con la que se casa y ambos alquilan una cabaña en la montaña con la esperanza de poder vivir en paz.