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16/10/2017 Informativos CanalSur

Israel Galván llega a el Teatro Central con "La Fiesta"

La fiesta es un espectáculo coral que Galván (Sevilla, 1973), el bailaor y coreógrafo más destacado de su generación, estrenó el año pasado al aire libre en el Palacio de los Papas del festival de Aviñón. Desde entonces, ha girado por diversos recintos, principalmente al raso -entre ellos, la Arena de Nimes, Sagunto y el Grec barcelonés-, provocando tanto el delirio como la controversia entre sus seguidores. Nada de ello perturba el ánimo de Galván, que tiene además ante sí en los próximos meses el reto de inaugurar la Bienal de Flamenco en la Plaza de Toros de la Maestranza con una revisión, "en 360 grados", de su revolucionario espectáculo de 2004 Arena. Para Galván, "ninguna fiesta tiene lugar sin su anti-fiesta, sin su aguafiestas". Y ambas energías, el sol y la sombra, la vida y la muerte, se encuentran y superponen en esta obra, la primera que concibe junto al cantaor Niño de Elche, con el que sí había hecho algunas funciones de La edad de Oro. Ambos firman la dirección musical.

La fiesta se ha reconducido ahora para su desarrollo en caja escénica y su estreno en el Central, donde clausura una ambiciosa temporada de danza, marcará un momento clave en la historia del teatro que programa Manuel Llanes. "En La fiesta Israel rompe con la idea que tienen de él en Francia del bailaor de soledades [especialmente a partir del libro que le dedicó Didi-Huberman] para firmar una coreografía compartida, de grupo", apuntó el director de los teatros de la Junta de Andalucía. Muchas de los elementos que conforman la obra son "cosas que quedaban en mi subconsciente", continúa. "Yo bailaba de noche cuando era chico, viví una vida impensable hoy pero en aquella época había siempre niños y niñas en el escenario. Creo que salía más con siete años que ahora. De aquellas fiestas privadas me quedan recuerdos que exploro aquí. También me he dado la libertad de hacer cosas que no te permites en un espectáculo pero sí en una fiesta. Hay cierto golferío, probablemente es mi obra más libre". Esa libertad es patente desde el arranque del espectáculo, que comienza con el palo flamenco al que va codificada la idea del fin de fiesta: la bulería. "Nuestra bulería es muy particular así que empezamos la fiesta al revés y pronto pasan muchas cosas”.