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El BFA lleva "Flamencolorquiano" a el Generalife

10/07/2018

En 2018 vuelve el turno del Ballet Flamenco de Andalucía con el espectáculo «Flamencolorquiano» que pondrá en escena el día 19 una nueva versión sobre Lorca y su obra creada por Rafael Estévez, director de la compañía, y Valeriano Paños asistente a la dirección y primer bailarín. «El título de la obra es porque ya sabemos todos la relación de Lorca con el flamenco y cómo se sirvió para su poesía y su imaginario, y aunque no era un experto en flamenco, sí es verdad que los flamencos al final somos muy lorquianos, y además, sin ser artista flamenco, Lorca ha generado mucho en el flamenco: cante, coreografías, bailes... es un surtidor para los flamencos. Su imaginario le sirvió a nuestros mayores, y es maravilloso que siga sirviendo con igual de actualidad a los artistas del siglo XXI».

Cuando se hizo cargo de la dirección, Estévez sabía que en 2018 «tocaba» al Ballet Flamenco actuar en el Generalife. «La verdad es que “Flamencolorquiano” está escrito desde el 18 de agosto de 2014 en un Carmen en Granada. Un 18 de agosto murió Lorca. Ni siquiera pensábamos entonces Valeriano y yo que íbamos a estar en el Ballet Flamenco de Andalucía». El proyecto se sustenta en una visita que Valeriano Paños y Rafael Estevez hicieron a la desaparecida bailarina y coreógrafa Pilar López, hermana de Encarnación López, «La Argentinita». «Ella nos recibió en su casa de Madrid, de la calle General Arrando, con aquel patio andaluz que Argentinita había construido para su amor, Ignacio Sánchez Mejías. Llegamos a esa casa, vimos el piano donde tocaba Lorca y cantaba su hermana. Para dos chavales de 25 años, aquello nos impactó. Y hablamos muchísimo sobre Argentinita, sobre el carácter de Federico, que decía Pilar que era como un niño grande siempre queriendo hacer música. Y eso es lo que hemos querido que estuviera en el espectáculo, el Federico alegre. La pena la podemos encontrar en la seguiriya gitana, pero no sobre su figura. Además, nadie hace de García Lorca en el espectáculo».

Rafael Estévez dice que se puede ver al poeta que se va al campo para poder escribir, o el que vive en la Residencia de Estudiantes, o el que visita Nueva York. «Está el poeta festivo de la residencia, pero también el comprometido con las razas perseguidas, por eso hay una suite con músicas de pueblos que generan las bases rítmicas de lo que luego será el flamenco: desde las Tres Morillas de Jaén a la guajira, o la Tarara, una música judía que se cristianiza, el zorongo gitano, que por cierto ha creado un coreógrafo novel como es Alberto Sellés....». En este montaje colabora el coreógrafo de danza contemporánea, Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola, «con quien ya habíamos trabajado anteriormente Valeriano Paños y yo. Juan Kruz nos impregna de su genialidad tan sofisticada y ha hecho una colaboración a nivel escénico, musical y coreográfico».


El proyecto ha generado mucho material, «la obra dura una hora y treinta y cinco minutos, pero hay mucho material que se ha quedado en el tintero, o cosas que se han creado y se han quitado. Tenemos para un “Flamencolorquiano” 2», asegura. También se ha hecho un trabajo con los bailarines, «les digo a diario que es tan importante bailar bien como cultivar la mente con la lectura, la música, el arte.., y el flamenco, claro. Porque así tienes herramientas con las que te vas a desarrollar toda tu vida». El montaje ha durado en varios plazos alrededor de casi tres meses. La compañía se compone de once bailarines, además de Estévez y Paños y la colaboración en el cante de Arcángel y María Terremoto, que se turnan en los días y la música de Jesús Guerrero. Al cante, Sebastián Cruz y José Luis Pérez Vera, y a la guitarra, Pau Vallet y Juan Torres.

«Cuando lees a Federico se te encienden bombillas por todos sitios. Es la primera vez que Valeriano y yo tocamos a Lorca, y hemos descubierto que su universo es tremendo», comenta el director. ¿Y el futuro de este tándem al frente del Ballet? Ya se verá. Rafael Estévez firmó por dos años, «un tiempo demasiado corto para desarrollar un proyecto con un ballet. No hay tiempo ni de crear repertorio y ésta no debe ser nunca una compañía de autor. Hacemos un trabajo diario, desde las ocho y media de la mañana, y se trabaja con disciplina. Además hemos fomentado, con el proyecto Cantera, la coreografía. Eso necesita tiempo. Dos años no es suficiente, pero no sé si podremos tener una prórroga. Lo ideal serían cinco años», dice Rafael Estévez