ETA ha asesinado por primera vez en su historia a un policía francés. Ha ocurrido en un municipio cercano a París, tras el robo de uno o varios vehículos y un enfrentamiento con los gendarmes que ha acabado en tiroteo. El agente fallecido tenía 52 años y era padre de cuatro hijos.
Son "entre siete y ocho personas" las que están siendo buscadas, según fuentes oficiales, que dijeron a Efe que de momento no pueden dar más detalles sobre los terroristas huidos porque aún está en marcha el operativo de búsqueda e investigación en el lugar del suceso.
El único detenido fue identificado como Joseba Fernández Aspurz, alias "El Guindi", buscado en España por actos relacionados con violencia callejera.
La policía judicial le ha estado interrogando aunque, de acuerdo con las mismas fuentes, el detenido ha mantenido "la actitud clásica de la gente de ETA", es decir, se ha negado a declarar más allá de reconocer que pertenece a la organización.
También ha sido interrogada otra persona que "pudo ser testigo" del tiroteo en el que murió el brigada Jean-Serge Nérin, de 52 años y padre de cuatro hijos.
Sus compañeros de la comisaría más cercana al lugar del suceso, -la localidad de Dammarie-les-Lys (departamento de Seine-et-Marne), a algo más de 50 kilómetros al sureste de París-, convocaron esta tarde una concentración espontánea, secundada por unas 200 personas.
Decenas de agentes y unos 25 vehículos de las fuerzas de seguridad permanecieron durante todo el día en las inmediaciones del lugar de los hechos, a unos 500 metros del concesionario de automóviles donde los terroristas robaron varios vehículos, algunos de los cuales ya han sido localizados por las fuerzas de seguridad.
Los controles se han extendido por la zona donde los expertos consideran que es difícil localizar a alguien debido a que está rodeada por numerosas autopistas y vías de acceso a la capital francesa.
Las autoridades competentes han realizado la autopsia al cadáver de Nérin quien, pese a llevar chaleco anti-balas, fue alcanzado por un disparo en una axila.
Fuentes de la lucha antiterrorista desmintieron que un segundo agente resultara herido en la confrontación con los etarras, tal y como habían informado algunos medios de comunicación.
Precisaron además que en total fueron cinco los vehículos que el comando de ETA robó en un concesionario antes de matar al agente que participaba en el control de uno de esos coches robados.
En ese momento, los terroristas que viajaban en otro de los vehículos acudieron a ayudar a sus compañeros y dispararon contra la patrulla policial.
No es la primera vez que se produce un tiroteo entre agentes galos y ETA, ni tampoco el primer atentado de la banda armada en territorio francés después del de Capbreton, en el que murieron dos agentes de la Guardia Civil española.
Sí se trata, sin embargo, del primer asesinato de un policía de esa nacionalidad lo que, para algunos medios galos, representa una clara señal de la radicalización de la banda armada.
El caso está en manos de la Fiscalía del Tribunal de París, que ya ha abierto una investigación que el propio Sarkozy y otros miembros de su Gobierno ya han dicho que esperan que llegue hasta el final y lleve a los terroristas ante la justicia.