Sus Majestades los Reyes de España han presidido la inauguración de la T3 del aeropuerto de Málaga y destacaron que la nueva infraestructura "hace justicia al indudable peso y solera" del aeródromo malagueño
Esta nueva terminal permitirá, según Don Juan Carlos, "dinamizar la actividad económica y comercial, en particular, el sector turístico de Málaga y del conjunto de Andalucía". El monarca señaló durante su intervención, ante más de 500 personas, que su importancia trasciende el ámbito regional para inscribirse en "la amplia y profunda modernización" de las infraestructuras aeroportuarias ejecutadas en España en las últimas décadas.
Por el nuevo aeropuerto, diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, podrán pasar hasta 30 millones de viajeros al año. A la nueva pista, con 3 calles de salida rápida se une un gran vestíbulo, una significativa contrucción en cristal y acero que deja pasar la luz natural
El edificio de la nueva terminal, al que se han destinado más de 300 millones de euros, contará con un intercambiador de transportes para que los viajeros puedan acceder a autobuses, taxis, vehículos particulares y de alquiler así como a la nueva estación del Cercanías que une Málaga con Fuengirola y en la que se está trabajando.
Se trata de la principal infraestructura aeroportuaria de Andalucía y la cuarta de España en volumen de viajeros, acaparando el 62 por ciento del tráfico de los aeródromos andaluces. Tendrá una capacidad operativa de 9.000 pasajeros a la hora frente a los 4.500 actuales, 180 mostradores, 48 puertas de embarque, 14.000 equipajes por hora, 3.700 plazas de aparcamiento, etcétera.
El sector turístico malagueño y andaluz considera que la nueva terminal será un gran escaparate, de hecho, en la Bolsa Internacional de Turismo de Berlín (ITB), que se celebró la pasada semana en la capital germana, se ha considerado como una gran noticia y ya se han anunciado nuevos vuelos de compañías como Air Berlin, Ryanair -que contará con una base en Málaga desde junio, entre otros.
En el nuevo edificio, la T3, operarán una treintena de compañías aéreas. Concretamente, serán los vuelos del espacio Schengen, mientras que los de la T2 serán los que no están incluidos en el mismo. A todo ello habrá que sumar más de 11.000 metros cuadrados de superficie comercial.