El Córdoba se perdió en el partido y no podía tocar con criterio, mientras que los locales Arteaga y Lizio no podían entrar en juego por culpa del rigor tácticos.
La dinámica de balones colgados en ambas áreas se prolongó hasta el descanso, pero el juego del equipo de Lucas Alcaraz resultó tremendamente pobre hasta el descanso, mientras que el Murcia se dedicó a esperar una contra para sentenciar el encuentro.
Tras el descanso, Alcaraz revolucionó el equipo y cambió el sistema para jugar con Scotti como único pivote y tres puntas móviles, Lizio-Pepe Díaz-Arteaga, y Asen de referencia que entró en lugar de un desacertado Juanjo.
El Córdoba se mostró mejor posicionado y más ambicioso, por lo que sólo tardó cuatro minutos en crear mucho más peligro que durante la primera mitad.
Aún así, la oportunidad más clara fue para Natalio, que recordó al de su época en el Córdoba rematando fuera un centro medido cuando estaba solo ante Raúl Navas.
El empuje le duró diez minutos al equipo cordobesista, mientras que el Murcia en todo momento jugó de forma inteligente, dejando pasar los minutos a la vez que manejaba el juego hasta llegar a la conclusión del partido sin ninguna clara ocasión para un Córdoba muy flojo.