Por una amplia mayoría el Parlamento Europeo ha dado luz verde al acuerdo agrícola Unión Europea-Marruecos. Esto permitirá la entrada masiva de frutas y hortalizas marroquíes en Europa a partir de mayo de este año. El voto en contra de los eurodiputados españoles no ha sido suficiente.
En la votación en el Parlamento Europeo hay un claro vencedor y se llama Marruecos. La pregunta es ¿por qué los eurodiputados han votado a favor de un acuerdo que, afirman, va en detrimento de los intereses de los propios agricultores europeos? La razón es muy simple: es una cuestión política, Marruecos es un socio estratégico para la Unión y así lo reconocen los dirigentes comunitarios.
El primero en hacerlo fue el comisario de Agricultura Dacian Ciolos durante el debate previo a la votación. Marruecos no es un socio cualquiera -dijo- tenemos que apoyar su desarrollo y sus reformas democráticas.
También el presidente de la Eurocámara. En un comunicado, el socialista Martin Schulz, justifica el sí al acuerdo en el apoyo de Europa a los avances democráticos en el sur del Mediterráneo tras la primavera árabe. Y esta es la tesis que ganó y han apoyado los grupos mayoritarios: populares y socialistas europeos, liberales y reformistas. 369 votos a favor. En contra 225 de Los Verdes, Izquierda Unitaria y los 54 eurodiputados españoles que se unieron en bloque dejando a un lado su color político, aunque no fue suficiente.
Tampoco salió adelante una enmienda presentada por la socialista Josefa Andrés que pedía compensaciones para los agricultores afectados, entre ellos los de Andalucía, Murcia, Canarias y Valencia.
El francés José Bové, ponente del informe en contra del acuerdo, anunció que lo recurrirá ante el Tribunal Europeo de Justicia. Para él, los grandes beneficiarios son las multinacionales europeas, sobre todo francesas. El acuerdo supone un aumento de las cuotas de frutas y hortalizas marroquíes en Europa, sobre todo el tomate. Entrará en vigor el próximo mayo y durará 10 años.