Uso de Cookies

X
Estamos modificando nuestra web. Disculpen las molestias.
además de amenazas y detención ilegal

Un canadiense secuestrado cinco años por los talibán, imputado por agresión sexual

Joshua Boyle, el ciudadano canadiense que estuvo secuestrado cinco años en Afganistán junto a su esposa, la estadounidense Caitlan Coleman, ha sido imputado por agresión sexual, detención ilegal y amenazas, entre otros delitos, según ha informado la cadena de televisión local CBC.

03/01/2018

Documentos judiciales a los que ha tenido acceso la cadena muestran que Boyle, quien se encuentra detenido, habría cometido dichos delitos contra dos personas cuyas identidades no han trascendido.

El abogado de Boyle, Eric Granger, ha dicho que su cliente "nunca ha estado antes en problemas" y que "aún no se han presentado pruebas", reconociendo que "es lo normal en una fase tan temprana". "Esperamos recibir las pruebas", ha añadido.

Boyle, Coleman y sus tres hijos fueron liberados en octubre, cinco años después de ser raptados mientras se encontraban de viaje en el país centroasiático. Sus hijos nacieron durante su cautiverio.

Tras su liberación, Boyle afirmó que los talibán que los mantenían retenidos violaron a su mujer y asesinaron a otra de sus hijas, nacida en cautividad.

"La estupidez y la maldad de la Red Haqqani por secuestrar a un peregrino y a su esposa embarazada que trabajaban para ayudar a los aldeanos solo puede ser eclipsada por la estupidez y maldad de autorizar el asesinato de mi hija bebé, la mártir Boyle, en represalia por mi repetida negativa a aceptar una oferta que me habían hecho los infieles criminales de la Red Haqqani", dijo.

Los talibán rechazaron las acusaciones de Boyle, asegurando que "desde que la pareja fue detenida y hasta su liberación, marido y mujer no fueron separados porque los muyahidín no querían levantar sospechas".

El portavoz de los talibán, Zabihulá Muyahid, indicó que "el asesinato de un niño es una acusación infundada", si bien reconoció que Coleman "sufrió un aborto natural".

"La zona era remota, no había médicos, y debido a la gravedad de su estado, la mujer tuvo un aborto natural. Nadie asesinó intencionalmente al hijo de esta pareja ni nadie les violó o denigró", sostuvo.

"Si Dios no lo quisiera, hubiera habido un plan para ello, no habrían vuelto a casa con sus tres hijos. El enemigo no debe presentar a los muyahidín según su propia imagen, ya que la humanidad entera está avergonzada por el barbarismo inhumano de los estadounidenses contra los prisioneros en Bagram y Guantánamo", remachó el portavoz talibán.