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cádiz

Rosario no puede olvidar al pequeño Samuel, ahogado en el Estrecho

Cada mañana a las ocho Rosario acude puntual al cementerio de Barbate para cuidar la tumba de un niño al que nunca conoció. El niño es Samuel, el pequeño ahogado en Barbate el año pasado. Rosario pagó su nicho y el ayuntamiento la lápida. Un gasto extra para el que ahorró quitándose de comer de una pensión muy corta.

En el cementerio se suceden los nichos de inmigrantes anónimos, simples números, desconocidos. El ayuntamiento de la ciudad pide ayuda porque el último naufragio les sobrepasa.

El próximo dieciocho Barbate se unirá en Madrid a municipios italianos, franceses y griegos para formar un frente común que evite, entre otras cosas, la buena voluntad cubra una responsabilidad política.

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