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Manolo Mesa, leyenda del Sporting y del Xerez CD

El 25 de noviembre de 1979, en el Molinón, los aficionados del Sporting idearon un eslogan que tendría tan largo recorrido como buena fortuna. ¿Quién no ha coreado alguna vez, con rabia o regocijo el “así, así, así gana el Madrid”?. Lo hacen incluso los aficionados blancos en el Bernabéu, para reivindicar el buen juego de su equipo.

Manuel Ladrón de Guevara 09/07/2019

El 25 de noviembre de 1979, en el Molinón, los aficionados del Sporting idearon un eslogan que tendría tan largo recorrido como buena fortuna. ¿Quién no ha coreado alguna vez, con rabia o regocijo el “así, así, así gana el Madrid”?. Lo hacen incluso los aficionados blancos en el Bernabéu, para reivindicar el buen juego de su equipo.

Aquella tarde remota, el Madrid, segundo clasificado, visitaba al Sporting, tercero. Aquel era el mejor Sporting de la historia: Castro, Quini, Cundi, Joaquín, los argentinos Doria, Rezza y Enzo Ferrero… Un Sporting que le disputó la liga al Real Madrid dos temporadas seguidas. Y que alcanzaría dos finales de Copa, perdidas las dos, contra el Madrid y el Barcelona.

Pero no es de aquel fantástico Sporting de quien quiero hablarles, sino de uno de sus jugadores. Hace algunos años, en uno de los bares del paseo marítimo gijonés, me topé con un poster de aquel equipo. A su lado había otro colgado, la foto de uno de sus jugadores. Un número siete melenudo y patilludo. Cuando advirtió mi interés y mi acento, el dueño del bar sentenció: “Manolo Mesa, el mejor de todos”.

 

Manolo Mesa debió jugar en el Betis pero terminó siendo una leyenda en Gijón.Enrique Casas, mítico ojeador del Sporting, se lo levantó a los verdiblancos. Llegó a Asturias con 22 años, una melena sospechosa, y un acento andaluz cerrado que inmediatamente lo convirtió en el “Quillo”. Cuando le pregunto quién era el mejor en aquel fabuloso Sporting, duda un momento: “si ser el mejor significa marcar muchos goles, Quini. No hay color. Pero el fútbol son más cosas. Allí estaban elTati Valdés, Ciriaco, Ferrero, Maceda,… Pero para mi, el más completo era Joaquín. Un futbolista que interpretaba el juego como nadie”.

Mesa jugó en el Sporting hasta 1987. Unos meses antes de su marcha, participó en una de las gestas más celebradas por la afición rojiblanca: un 0-4 en el Camp Noucontra el BarÇa de Venables, líder intratable hasta ese momento. Contra la opinión de casi todo el mundo, el Sporting decidió no renovarle contrato aquel verano. Algo que los xerecistas le agradeceremos eternamente al club asturiano.

Yo le conocí en Jerez. Formó un equipo inolvidable, con Pepe Gutiérrez y José Antonio Irulegui a los mandos, y con Luis Fernández, Fabregat, Martin Sáez, Felipe Rivas, Ezimendi, Orbegozo, Nannini, Cakic y Dante Sanabria, entre otros, en el equipo. Fue aquella temporada 1988/89 mi última temporada en Jerez. Cuando hace unos días volví a hablar con Manolo Mesa, los dos recordamos un 4-0 memorable al Tenerife, probablemente su mejor partido como xerecista. El Tenerife por cierto ascendió pocos meses después a Primera División.

Mesa jugó tres temporadas en el Xerez y se retiró con 40 años, tras desandar el camino, en la Balona. Y por allí sigue, en San Roque, su pueblo. Cultivando la nostalgia, esa gran mentirosa que convierte el tiempo pasado pasado en un tiempo mejor. Pero que en este caso no engaña a nadie. Que le pregunten a los aficionados del Sporting y del Xerez.

 

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