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HISTORIA DE LOS DERBIS

El Derbi del 22-0

Manuel Ladrón de Guevara 01/07/2019

Los hechos son, en rigor, ciertos. Aquel partido con un marcador tan improbable como desmedido se jugó, aunque las circunstancias varían dependiendo de quién las cuente. Tras el partido empezó el derbi de los historiadores, que lleva jugándose casi un siglo y que todavía va para largo.

El sistema de competición en aquel remoto 1918 no tenía nada que ver con el que conocemos hoy. El torneo más importante era el Campeonato de España, la Copa del Rey, que jugaban desde 1903 los campeones regionales. En nuestra tierra se disputaba el Campeoanto Regional de Andalucía, que desde su creación en 1915 había dominado con claridad el Sevilla FC. El campeón obtenía la clasificación para las eliminatorias del Campeonato de España, junto a los campeones de las restantes federaciones regionales. Aunque más tarde el Campeonato de Andalucía se jugaría como una liga de todos contra todos, en 1918 todavía se disputaba a eliminatoria directa. El Betis llevaba más de tres años sin ganarle a su gran rival ciudadano, y fue entonces cuando se produjo uno de los choques más polémicos de esta rivalidad centenaria.

La eliminatoria entre béticos y sevillistas se jugó a tres partidos, El primero tuvo lugar a principios de febrero en el Campo del Mercantil, en el Prado de San Sebastián, donde jugaba sus partidos como local el Sevilla, que ganó el partido por 3-2; la vuelta tuvo lugar el 24 del mismo mes en el bético campo de la Enramadilla, imponiéndose el Betis, que jugó de azul, por 3-1. Durante este último encuentro se produjeron graves altercados en los que fueron agredidos –incluso con arma blanca- algunos jugadores del Sevilla. Así lo recoge la prensa de la época:

(…)Un grupo numeroso de aficionados al Balompié, aprovechando la llegada a la valla de un equipier del Sevilla FC, lo abofeteó villanamente, cogiendo al jugador indefenso. Poco después, otro espectador que nos dicen es operario de la Pirotecnia, se adelantó en el Campo con una navaja en la mano y un palo, agrediendo al medio izquierda del equipo campeón -Pérez-(…) Crónica de Corane.

(…)Un espectador se lanza contra un jugador del Sevilla, agrediéndole cobarde y brutalmente en la espalda(…)Crónica de Triquitraque.

Llegados a este punto es cuando se acaba la historia y empieza la leyenda, donde cada cual arrima el ascua a su camiseta.

Como entonces no contaba la diferencia de goles, sino las victorias, debía disputarse un tercer partido de desempate. Realizado el sorteo, éste decidió que se jugaría en el campo del Sevilla, el Mercantil. El Betis se había reforzado con algunos jugadores gallegos y vascos –Canda, Artola, Balbino– que se encontraban en Andalucía realizando el servicio militar. Pero el Capitán General de Andalucía, el malagueño don José Ximénez de Sandoval, héroe de guerra de Cuba a quién se atribuye la muerte del mártir de la independencia cubana, José Martí, , decidió que ningún militar jugaría en aquellas circunstancias al fútbol. Para los béticos se trató de una maniobra del Sevilla, aunque probablemente solo fue de una decisión castrense. Escandalizado por los incidentes que leyó en la prensa –el Correo de Andalucía, el Liberal, ABC- , aquel militar de pura cepa con aires de espadón decimonónico prendió sin saberlo una hoguera que aún hoy, casi cien caños después, sigue ardiendo.

Despojado de algunos de sus mejores jugadores, el Betis acogió la medida como un ultraje, y obró en consecuencia. El 10 de marzo de 1918 se presentó a jugar el partido de desempate en el Campo del Mercantil con un equipo de niños. Tras deliberar sobre cómo debía actuar, el Sevilla decidió afrontar el partido de manera normal. Trató a los niños como hombres y fue anotando uno detrás de otro hasta veintidós goles. 22-0 fue eloprobioso marcador final. Cuentan las lenguas antiguas que los chavales del Betis salieron al campo aleccionados para no atender al balón, sino a las piernas de los jugadores sevillistas. Cumplieron la orden recibida, y cinco de ellos fueron convenientemente expulsados.

El partido siguió jugándose durante días en la prensa sevillana, con acusaciones de todo tipo hacia uno y otro lado. El Betis fue fuertemente sancionado y su presidente, inhabilitado.

El tiempo ha diluido los detalles de aquel enfrentamiento inverosímil. Al punto que en la actualidad se sigue discutiendo sobre la edad de aquellos “niños” que el Betis presentó. De niños habla la prensa de entonces, aunque probablemente se trató más bien del segundo equipo, como prueban algunas fotos de la época. Quienes hoy pasean sobre el solar donde se levantó aquel viejo campo, no sospechan la página insólita que se escribió allí. La singular rivalidad Sevilla-Betis encontró aquel remoto 10 de marzo de 1918 un argumento más para ser, para siempre, irreductible. La mejor definición de por qué estas cosas del fútbol son así la haría años más tarde el gran entrenador del Liverpool Bill Shankly, cuando nos confirmó que “el fútbol no es una cuestión de vida o muerte. Es mucho más que eso”.

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