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UNA HISTORIA DE MANUEL LADRON DE GUEVARA

Descansa en paz, sevillista

01/06/2019

Manuel Ladrón de Guevara


Una historia de 
Manuel Ladrón de Guevara

 

La carretera escupe cada día su miserable esputo de muertos. De vez en cuando afina, y nos alcanza de lleno, más allá de las estadísticas. A quien esto escribe como, supongo, a todos ustedes, lo salpicó alguna vez. Una, hasta el ahogo. Unos pocos días después de estar con él en Barcelona, a la vuelta de un viaje me estaba esperando la noticia de la muerte atroz de Juanito camino de Extremadura.

A José Antonio Reyes lo conocí menos de cerca, pero siempre sentí que era uno de los nuestros. Viví su carrera en el Sevilla, el el Arsenal, en el Real Madrid, en el Atlético... Narré muchos goles suyos. Del todo inolvidable para mí fue una actuación memorable de su primera época en el Sevilla FC en el Camp Nou. Delante tenía al mejor Puyol. Aquella noche lo volvió loco. Nunca vi al gran capitán del Barça tan superado

No se por qué -bueno en realidad si que lo se- asocio siempre a Reyes con un gran amigo, Antonio De la Torre. Antonio, compañero entonces en la redacción de deportes de Canal Sur, lo imitaba con mucho arte. Especialmente en su coletilla “la verdad es que si, pero bueno...” con la que José Antonio empezaba con frecuencia sus respuestas a las preguntas de los periodistas.

Esta mañana yo mismo le daba la noticia a Antonio, que la recibió con tanta desolación como yo mismo, quizás porque la carretera ha engullido  también un buen trozo del pasado de todos nosotros.

Ya no habrá más goles. Lo que no pudo la edad, ni las defensas contrarias, lo ha logrado la maldita carretera. Fue futbolista en la vida y en la muerte. Qué curioso, como Antonio Puerta. Vaya ataque que tiene el Sevilla FC ahí arriba. Descansa en paz, futbolista. Descansa en paz, sevillista. 

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