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Canal Sur


Karpov-Kasparov: veinte años de rivalidad

Sevilla fue el escenario de uno de los actos de la mayor rivalidad deportiva que ha vivido el ajedrez y probablemente cualquier deporte individual. Veinte años frente a frente.

11/10/2017 Agustín Madariaga

Anatoli Karpov y Gary Kasparov jugaron durante esos veinte años 144 partidas. Y el resultado no puede ser más ajustado: 21victorias de Kasparov, 19 de Karpov y 104 tablas.

Pero su rivalidad no estaba sólo en el tablero. Eran dos formas de ver el mundo, de comportarse, dos generaciones y dos sistemas políticos.

Anatoli Karpov, nacido en 1951, era el representante del viejo régimen de la URSS. Leonidas Brezsnev le nombró “rey del ajedrez” en 1975. Siempre fue apoyado porque Robert James Fischer se negó a jugar con él y recuperó el cetro mundial de ajedrez para la URSS.

Apoyado por la federación soviética, Karpov era un héroe nacional, tranquilo, educado, frío.

Gary Kasparov era el representante de la “perestroika”, de la nueva era representada por Gorbachov. Joven, apasionado, intranquilo, gesticulaba durante las partidas. El mejor ejemplo lo vivos en Sevilla cuando su cara delató la sorpresa de un error fatal de Karpov que le dio el título mundial.

Cuando entraba en la sala con su paso decidido, con su apretón de manos enérgico mostraba su poder. Luego su lenguaje corporal lo decía todo. Su cabeza invadía el campo contrario antes que sus piezas. Una fuerza de la naturaleza.

Ambos mantenía una enorme rivalidad dentro y fuera del tablero, que llevaba incluso a acudir más pronto al comedor del hotel Aníbal de Linares para quitar la mesa favorita al otro. Pero su rivalidad era también el cemento de su mutua admiración. En 1994, en Linares, en una entrevista a Canal Sur TV  ya en el ocaso de sus carreras, ambos alabaron el talento excepcional del otro. Ambos sabían que sus logros y su carrera era excepcional gracias a un rival también magnífico.

Incluso, en 2010, cuando Karpov intentó ser presidente de la FIDE, su gran rival apoyó la candidatura.

Cuando en 2007, Kasparov fue encarcelado como dirigente político opositor a Putin, su gran rival intentó visitarlo y las autoridades penitenciarias rusas se lo impidieron. “No comparto sus ideas políticas, pero eso es algo distinto”, dijo Karpov, que entonces era miembro de la cámara pública (órgano de supervisión del gobierno).

Su desencuentro comenzó con un gran escándalo. La suspensión de su primer match por el campeonato del mundo. En aquel match se jugaba al mejor de seis victorias. No contaban las tablas.

Karpov había ganado cuatro de las primeras nueve partidas. Kasparov con poco más veinte años comenzó su rocosa resistencia y empató 17 partidas seguidas. Y luego ganó tres. Habían jugado 48 partidas en seis meses y Karpov estaba agotado. Perdió diez kilos y acudió varias veces al hospital. El presidente de la Federación Internacional (Florencio Campomanes) suspendió el encuentro y Kasparov montó en cólera. El segundo match, en Moscú, ya lo ganó Kasparov. Y después llegó Sevilla. El mundial se retransmitió a todo el mundo por televisión y creó en España un ambiente ajedrecístico que duró veinte años. Pero eso ya es otra historia,.