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Canal Sur


Algo más que un Mundial de ajedrez

Fue una operación de gran envergadura, que trascendió la importancia del evento deportivo del más alto nivel internacional y también un gran reto de comunicación para la ciudad que preparaba y necesitaba promocionar la EXPO’92.

11/10/2017 Eloy Botello, Jefe de prensa Mundial de ajedrez 1987

 

Había que crear un evento de tal magnitud mediática que llevara el nombre de Sevilla y que diera a conocer el logotipo de la futura Exposición Universal de Sevilla con el mayor impacto posible en medios de comunicación. Un campeonato del mundo duraría algo más de dos meses y permitiría la reiteración del mensaje dilatándose en el tiempo.

La iniciativa parecía tan ambiciosa como utópica. Partió de la Federación Andaluza de Ajedrez y de su presidente Rafael Cid, y contó con el apoyo institucional decidido del Gobierno de España, a través de su vicepresidente, Alfonso Guerra; del Ayuntamiento de Sevilla y su alcalde, Manuel del Valle; y sería materializado por el recién creado Instituto Municipal de Juventud y Deportes, comandado por Pedro Rodríguez de la Borbolla. Este sueño hecho realidad supuso también la restauración y puesta en valor del Teatro Lope de Vega, donde se desarrollaría el match, y del Casino de la Exposición, que acogería el más grande y moderno Centro de Prensa internacional y la sala de análisis de partidas, abierta al público.

Tengo el orgullo de haber sido designado miembro del Comité Organizador del Campeonato del Mundo de Ajedrez 1987 y haber sido su Jefe de Prensa y, por tanto, haber podido contribuir y participar directamente en la organización y desarrollo del evento.

Más de 1.000 periodistas, de 800 medios internacionales acreditados, trabajaron diariamente durante los meses del encuentro en la Sala de Prensa, que fue equipada con líneas telefónicas para crónicas de radio y tomas para ordenadores portátiles, sets para las distintas televisiones, monitores de televisión para seguir en tiempo real las partidas, una redacción integrada por redactores, intérpretes y GM FIDE, para la edición de un boletín informativo impreso diariamente en inglés y castellano y una zona de juego con tableros para que los Grandes Maestros Internacionales hicieran sus comentarios sobre las partidas, entre otras facilidades.

El gran guitarrista Manolo Sanlúcar fue el broche de calidad para una original ceremonia de inauguración, que debía transmitir precisamente éso: calidad, cultura andaluza y solvencia organizativa de la ciudad anfitriona.

El logotipo de la EXPO’92 se incluyó en el cartel oficial, emisión de un sello especial de Correos conmemorativo, así como en membretes de documentos, sobres, tarjetas, merchandising y diseños corporativos.

Mantuvimos negociaciones con RTVE, entonces la única Cadena con derechos internacionales para la transmisión de eventos deportivos de primer nivel en España, con el objetivo de asegurar la presencia activa de Televisión Española y la cobertura de la señal pull para las cadenas de televisión internacionales. Así, una unidad móvil de TVE estuvo localizada durante más de 2 meses junto al Teatro, para la emisión de boletines diarios y programas especiales. También contaron con un set principal y una redacción dentro del Centro de Prensa. En el equipo de redactores estuvieron, entre otros, el maestro Juan Teba, Pilar del Río y el periodista y jugador Leontxo García.

En este ilusionante proyecto hecho realidad, tuve la suerte de poder contar con dos prometedores y jovencísimos becarios, los queridos Javier Lineros y Javier Franco. El primero, triste y prematuramente desaparecido, y el segundo un ejemplo de todoterreno del periodismo deportivo. Ambos, trabajadores incansables en aquellos largos días del otoño, hacían de puente entre el público que hacía colas interminables para conseguir unos auriculares con la traducción simultánea de las partidas comentadas por los Grandes Maestros Internacionales contratados y la organización de un nutrido equipo de azafatas y la redacción y distribución de material en varios idiomas a los periodistas acreditados en Sevilla.

Entre otros recuerdos personales guardo en la memoria con cariño haber podido jugar y conversar con el entonces octogenario maestro argentino Najdor, campeón del mundo de partidas a ciegas; haber conocido personalmente a Karpov y Kasparov, los protagonistas del Campeonato, con los que compartí mesa y hasta una corrida de toros; aprender a jugar partidas blitz o rápidas con el joven periodista Agustín Madariaga, durante las jornadas de partidas aplazadas; y el comienzo de un duradero romance con una secretaria de dirección del Ayuntamiento, que actualmente es mi esposa.