Uso de Cookies

X
publicidad

Canal Sur


"Castigar a un niño física o psicológicamente lo único que hace es humillarlo y reforzar su conducta"

En Garrucha, Almería, un padre ha sido condenado a 7 meses de prisión por abofetear a su hija de 15 años porque llegó tarde a casa durante sus vacaciones de verano.  La condena le obliga también a no acercarse a menos de 100 metros de su hija, ni mantener contacto con ella durante un año, siete meses y quince días. El juez entiende que al utilizar la violencia se extralimitó en sus funciones paternas. El hombre recurrirá la sentencia porque la considera desproporcionada. La Pedagoga Mari Carmen López ha expresado en una entrevista en Canal Sur TV su opinión en la que ha destacado que pegar no es lo adecuado. 

13/09/2017

La Pedagoga Mari Carmen López  ha aseverado que "lo que puedo decir que el castigo físico y sicológico del que por cierto se habla muy poco no es asumible en ninguna situación, los padres tenemos que recurrir a soluciones más sensatas... lo único que hace es humillar al niño y reforzar su comportamiento". La clve está en qué hemos hechpo para que el niño llegue a ese comportamiento.

¿Un cachete a tiempo u otra cosa? Se supone que no está justificado. Ser sensatos y no hgacer demagogia. El maltrato contunuado no sale  a luz pública. Si en un momento aislado el padre o madre o mete la pata, si un hijo lo denuncia lo que hay que ver es que ha ocurrido para que se llegue a eso. Algo no se ha trabajado con anterioridad. Por ejemplo no le hemos enseñado a asumir una frustración,que no debe sobrepasar límites o cumplir normas negociadas. Si no ha tenido ese entrenamiento y tiempo sobre vivir sin límites o cortapisas, llegan los comportamientos agresivos desde que les quitamos los pañales.

Los padres debemos estar equilibrados emocionales para no llegar  atodo esto. Mucho hablar y escuchar a nuestros hijos. Los hijos nos imitan en todo lo que hacemos incluso lo que no está bien como vernos dar manotazos o agresiones amigables a conocidos, Ellos se fijan y cuando llega la adolescencia, el momento más algido de las relaciones comunicativas familiares... No se pueden enfadar cuando les decimos que no...."