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La gripe es una enfermedad infecciosa
cuyo virus suele mutar con frecuencia. La gripe A es producto
de un nuevo subtipo de virus: el H1N1. Precisamente por
su novedad, no estamos inmunizados y hay muchas personas que
estarán en riesgo de contraerlo.
El contagio, al ser también un virus de la gripe, es
como el de la gripe estacional: se transmite de persona
a persona, principalmente por el aire, en las gotitas de saliva
y secreciones nasales que se expulsan al toser, al hablar
o al estornudar. Estas microgotas respiratorias pueden
quedar en las manos, en las superficies o dispersas en el
aire.
Por tanto, el virus se puede transmitir también indirectamente
por tocarse los ojos, la nariz o la boca después de
haber tocado secreciones respiratorias procedentes
de una persona infectada.
Ante la aparición de síntomas
aunque sean leves, las personas incluidas en los grupos
de riesgo: embarazadas, enfermos crónicos, inmunodeprimidos,
etc
deben contactar con los servicios sanitarios.
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